La dieta sana reduce un 80% el riesgo de infarto

Actualizado 21/12/2016 13:44:43 CET
Dieta sana. Verduras y hortalidas.
HM HOSPITALES

   MADRID, 28 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Tener una dieta equilibrada, rica en vegetales y frutos secos, y llevar un estilo de vida saludable ayuda a reducir hasta un 80 por ciento el riesgo de padecer un infarto de miocardio, según han informado diversos expertos con motivo de la celebración, este jueves, del Día Mundial del Corazón.

   Además, una alimentación sana mejora también los niveles de hipertensión y de colesterol, evitando así la aparición de obesidad o sobrepeso, factores claves del desarrollo de las patologías cardiovasculares.

   Por este motivo, el director de las clínicas Diego de León, Miguel de la Peña, ha rechazado el uso de pastillas o sustancias químicas para perder peso, asegurando que la correcta utilización de los alimentos naturales es la solución "más útil" para perder kilos y no acumular grasa.

PRODUCTOS CARDIOSALUDABLES

   En concreto, los productos alimentarios más cardiosaludables son las verduras de hojas verdes, porque retrasan el envejecimiento celular; el limón y el té, que ayudan a proteger de infecciones; el yogur y el melón, ayudan a mejorar las defensas y refuerza el sistema inmunitario; la avena y los cítricos, aportan vitaminas y minerales; y los frutos rojos, benefician la presión sanguínea.

   Asimismo, expertos de la Fundación Española del Corazón, responsables de la campaña 'Menús con Corazón', han destacado los "múltiples beneficios" que aportan las nueces a la salud cardiovascular. "Este fruto seco, gracias a su composición única en ácidos grasos Omega-3 de origen vegetal, ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre, el colesterol malo y la hipertensión, factores de riesgo cardiovascular todos ellos, junto a otros frecuentes como la obesidad, el sedentarismo, tabaquismo, diabetes, estrés o ansiedad", han señalado.

   Finalmente, expertos de los hospitales de San Juan de Dios han destacado también la importancia de realizar ejercicio físico y de someterse, a partir de los 40 años, a revisiones médicas periódicas con el fin de descartar la presencia o el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular.

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