Archivo - La dieta rica en grasas promueve el crecimiento tumoral en el cáncer de mama agresivo, según un estudio internacional - MIODRAG IGNJATOVIC/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 6 Abr. (EUROPA PRESS) -
La dieta rica en grasas promueve el crecimiento tumoral en el cáncer de mama agresivo, según ha evidenciado un estudio llevado a cabo por la Facultad de Ingeniería de la estadounidense Universidad de Princeton, que ha hallado nuevos vínculos entre este tipo de alimentación y esta enfermedad oncológica.
En concreto, este trabajo, publicado en la revista especializada 'APL Bioengineering', muestra el importante papel que desempeña la grasa a la hora de hacer que algunos tipos de cáncer sean más invasivos. De hecho, cada vez hay más literatura científica que señala que estas dietas empeoran el pronóstico de los pacientes con cáncer.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores han cultivado tumores en 3D para probar cómo el cáncer de mama triple negativo, un tipo de cáncer que no responde a la mayoría de las terapias convencionales, sí lo hace a diferentes dietas. Así, han hecho pasar plasma similar al humano a través de los tumores para imitar diferentes condiciones nutricionales en el cuerpo.
Los resultados exponen que cuatro dietas mostraron poca diferencia con respecto al punto de partida, y es que los tumores permanecieron relativamente compactos. De este modo, alimentados con dietas ricas en insulina, glicerol y cetonas, crecieron aproximadamente igual que los del grupo de referencia y no formaron cavidades invasivas huecas.
GEN MMP1
Sin embargo, los alimentados con ácidos grasos y colesterol formaron pequeños apéndices huecos que se extendían hacia afuera, característicos de los cánceres agresivos. Estos crecieron aproximadamente al mismo ritmo que los demás, pero su estructura cambió y las células migraron desde el centro del tumor hacia sus bordes, a lo que se ha sumado una mayor producción de MMP1, gen asociado con la degradación del colágeno, que se correlacionó fuertemente con los cambios estructurales.
"Los cánceres agresivos tienen estos tentáculos y son los bordes de avance los que terminan invadiendo nuestros tejidos normales, llegando a un vaso linfático o sanguíneo y, luego, extendiéndose y haciendo metástasis", ha declarado la investigadora principal de este estudio y profesora de la 'Cátedra Wilke de Bioingeniería' de este centro académico, Celeste Nelson.
A juicio de los expertos, esta investigación ofrece a los científicos una nueva vía para estudiar la relación entre la dieta y el pronóstico, y un posible objetivo para el desarrollo de nuevas terapias. En este contexto, se ha hallado que los tumores modelo alimentados con una mezcla de nutrientes diseñada para simular una dieta cetogénica -que es alta en grasas y baja en carbohidratos- no resultaron más saludables que el grupo de referencia.
"Esperábamos que la dieta cetogénica fuera protectora", ha afirmado Nelson, quien ha agregado que la negativa a ello "indica varias posibilidades". "Una es que, para este tipo específico de cáncer, tal vez la dieta cetogénica podría ser protectora, pero actúa a través de otras células que no tenemos en este modelo en particular", ha explicado.