Publicado 09/03/2021 12:43CET

La dieta mediterránea beneficia al entorno del pacientes que la siguen, según un estudio

Los investigadores han demostrado que las personas que conviven con un paciente que sigue una intervención intensiva basada en la dieta mediterránea para perder peso también se benefician de esta intervención
Los investigadores han demostrado que las personas que conviven con un paciente que sigue una intervención intensiva basada en la dieta mediterránea para perder peso también se benefician de esta intervención - HOSPITAL DEL MAR

BARCELONA, 9 Mar. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Institut Hospital del Mar d'Investigacions Mèdiques (Imim), médicos del Hospital del Mar e investigadores del CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERObn) han demostrado en un estudio que las personas que conviven con un paciente que sigue una intervención intensiva basada en la dieta mediterránea para perder peso también se benefician de esta intervención.

La revista 'International Journal of Obesity' ha publicado el estudio que han impulsado en colaboración con el IDIAPJGol, el Institut d'Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV), el Idibell, el Idibaps y el Hospital Sant Joan de Reus (Tarragona), ha informado en un comunicado.

El trabajo ha analizado durante dos años datos de 148 familiares de pacientes incluidos en el programa de pérdida de peso y de hábitos de vida PREDIMED-Plus (PREVencióDIetaMEDiterranea Plus), un estudio en el cual un grupo de pacientes sigue una intervención intensiva de reducción de peso.

Los investigadores han analizado en este estudio si estas personas también obtenían un beneficio indirecto del programa --basado en la dieta mediterránea y un programa de promoción de la actividad física--, ya que no estaban incluidas y no recibían ninguna intervención directa.

Los familiares --tres de cada cuatro eran la pareja del paciente y el resto, hijos, padres, hermanos o tenían algún otro grado de parentesco--, han perdido de media 1,25 kilos de peso durante el primer año de la intervención en comparación con los familiares de los pacientes del grupo de control.

Según los autores, esta cifra ya rozaba los 4 kilos en el segundo año del estudio y los datos "eran mejores" en los casos en los cuales el familiar comía con el paciente y, sobre todo, cuando era el paciente quien cocinaba.