El equipo del VHIR en el laboratorio. - VHIR
BARCELONA, 26 Ene. (EUROPA PRESS) -
Un estudio del grupo de Investigación en Microbioma del Vall d'Hebron Instituto de Investigación (VHIR) ha identificado algunos mecanismos que explican cómo la dieta influye de forma distinta en la microbiota intestinal y la inflamación en la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, las dos enfermedades inflamatorias intestinales (EII) más comunes.
Los resultados, publicados en la revista 'Gut', muestran que la alimentación modula la microbiota de forma distinta en ambas enfermedades, lo que se traduce en diferencias en los procesos inflamatorios del intestino, informa el Vall d'Hebron en un comunicado de este lunes.
Si bien son EII con síntomas similares --dolor abdominal, diarrea, sangrado rectal, pérdida de peso, cansancio extremo--, su afectación es diferente: mientras que la colitis ulcerosa causa úlceras en el recubrimiento del colon y el recto, la enfermedad de Crohn afecta a las capas más profundas del aparato digestivo y, en mayor medida, el intestino delgado.
El trabajo ha analizado a cerca de 200 personas, incluyendo pacientes con enfermedad de Crohn, con colitis ulcerosa y personas sanas, de las cuales se ha evaluado la dieta habitual que, a su vez, se ha relacionado con la composición y la función de la microbiota intestinal, así como con marcadores clínicos y bioquímicos de inflamación.
INFLAMACIÓN Y CALIDAD DE LA DIETA
Los resultados confirman que los pacientes con EII tienen una menor calidad de la dieta, lo que se asocia con cambios en la microbiota intestinal: los pacientes con EII tienen menor diversidad de bacterias en la microbiota, especialmente en los casos de Crohn.
Esta diversidad aumenta cuando la dieta es rica en fibra, fruta, verdura y nueces, y se reduce en los casos con mayor consumo de comidas procesadas y bebidas azucaradas.
MECANISMOS DISTINTOS
El trabajo muestra que las alteraciones en la microbiota se relacionan con cambios en la inflamación intestinal característica de la enfermedad, si bien los mecanismos concretos que conectan dieta, microbiota e inflamación son distintos según el tipo de EII.
El investigador del VHIR y especialista del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, Luis Mayorga, ha explicado que en la enfermedad de Crohn observaron que determinados alimentos y patrones dietéticos generan cambios en bacterias y rutas metabólicas específicas, las cuales se asocian con la inflamación.
"En cambio, en la colitis ulcerosa, la relación entre dieta e inflamación parece depender más de cambios globales en la microbiota, como la pérdida de diversidad y el desequilibrio funcional", ha añadido.
BACTERIAS COMO BIOMARCADOR
De forma complementaria, el equipo ha analizado las alteraciones de la microbiota intestinal en pacientes con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa y ha establecido un conjunto de bacterias que ayudaría al diagnóstico de la enfermedad, así como ha estudiado la forma en que estos cambios se asocian con la inflamación.
Este estudio, publicado en la revista 'Biomarker Research', ha analizado muestras fecales de 34 personas con enfermedad de Crohn, 33 con colitis ulcerosa y 67 personas sanas, estudiando la diferencia en la microbiota de los tres grupos.
Los resultados mostraron una "gran alteración" en la microbiota de los pacientes con Crohn, con una reducción en la diversidad y cantidad de bacterias en comparación con las personas sanas, y permitieron identificar un panel de 20 especies de bacterias que serían útiles para identificar la enfermedad.