Desarrollan un tratamiento con omega-3 que reduce el daño cardiaco tras un infarto

Modula procesos "clave" como la inflamación y el estrés oxidativo

Los investigadores del IR Sant Pau a cargo del estudio.
Los investigadores del IR Sant Pau a cargo del estudio. - IR SANT PAU
Infosalus
Publicado: miércoles, 27 mayo 2026 13:49

   BARCELONA, 27 May. (EUROPA PRESS) -

   Un estudio del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) ha demostrado que un tipo de ácido graso omega-3 presente en el pescado, usado en forma de terapia, podría proteger directamente el corazón tras un infarto.

   El trabajo, publicado en la revista 'European Heart Journal', muestra que el éster etílico del ácido elcosapentaenoico (Epa-E) actúa directamente sobre el tejido cardiaco lesionado, modulando procesos "clave" como la inflamación, el metabolismo celular y el estrés oxidativo, informa el IR Sant Pau en un comunicado de este miércoles.

   La investigación, que se alinea con resultados anteriores, se desarrolló en un modelo experimental en ratas, en las que se indujo un aumento de triglicéridos mediante una dieta rica en carbohidratos y, una vez establecida esta alteración, administraron Epa-E a una parte de los animales, mientras el resto no recibió tratamiento.

   Tras este periodo, indujeron de forma controlada un infarto de miocardio mediante la oclusión temporal de una arteria coronaria y analizaron la evolución del daño cardiaco en las 24 horas posteriores.

RESULTADOS

   Los datos obtenidos indicaron que los animales tratados presentaban un tamaño de infarto "significativamente menor", lo que refleja una menor extensión del daño en el tejido cardiaco.

   Uno de los hallazgos "más relevantes" del trabajo fue que los beneficios no se relacionaron con los niveles de triglicéridos en sangre, ya que no se observó ninguna asociación entre la concentración de triglicéridos y la magnitud del daño cardiaco a la supervivencia tras el infarto.

   Esto sugiere que la reducción del daó no depende exclusivamente del descenso de estos lípidos, sino que el tratamiento ejerce "efectos adicionales" directamente sobre el corazón.

NUEVAS VÍAS DE PREVENCIÓN

   Los resultados del estudio aportan una base mecanística que ayuda a entender por qué el tratamiento ha demostrado beneficios en ensayos clínicos previos, incluso cuando la reducción de triglicéridos no explica por sí sola la magnitud del efecto observado.

   Aunque los hallazgos deberán confirmarse en estudios clínicos en humanos, el estudio plantea un cambio de enfoque en la prevención cardiovascular, al apuntar que el beneficio de este tipo de terapias podría extenderse hasta reducir el daño cuando el infarto ya se ha producido y mejorar la recuperación del tejido.

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