Desarrollan un preparado comercial a base de probióticos y enzimas contra la intolerancia a la lactosa

Publicado 09/05/2019 13:36:22CET
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MADRID, 9 May. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL), Centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) analizaron 'in vitro' la capacidad potencial de un preparado comercial a base de probióticos y enzimas digestivas para ayudar a degradar la lactosa, lo que reduce la posibilidad de intolerancia.

Los resultados del estudio, que se ha publicado en 'Food and Function', han estudiado el preparado enzimático comercial 'Kyo-dophilus'. La caracterización enzimática de la formulación comercial mostró una actividad lactasa (procedente de Aspergillus oryzae) 20 y 170 veces mayor que las actividades maltasa y sacarasa, respectivamente.

La susceptibilidad de la lactosa para ser hidrolizada empleando la formulación indicada según las recomendaciones del fabricante, se evaluó mediante la digestión 'in vitro' de disoluciones de lactosa de diferente concentración. Tras dos horas de digestión, los valores más altos de hidrólisis de la lactosa se asociaron a las mayores dosis del preparado comercial, alcanzándose, en algunos casos, resultados superiores al 90%.

La digestión in vitro de productos lácteos comerciales con el preparado enzimático mostró una hidrólisis muy elevada en el caso del yogurt (<91%), donde las condiciones son más favorables para la actuación de la lactasa; además, la presencia de bacterias propias del yogurt pueden contribuir a la degradación de la lactosa. Por otro lado, la lactosa presente en la leche se degradó de una forma más moderada (55-60%), siendo superior en el caso de la leche desnatada debido al efecto matriz del sustrato.

En suma, los resultados obtenidos demostraron que el preparado comercial estudiado podría resultar adecuado para hidrolizar la lactosa presente en los productos comerciales analizados, asegurando una ingesta de lactosa inferior al límite a partir del cual se pueden producir efectos adversos (12/día, EFSA) en individuos con una cierta intolerancia.

INTOLERANCIA A LA LACTOSA

Es sabido que la mala absorción de lactosa genera diversos efectos adversos en el organismo. La intolerancia a la lactosa es un problema común que resulta de la deficiencia de la enzima necesaria para su degradación (galactosidasa o lactasa). La actividad de esta enzima, que se encuentra casi siempre presente en recién nacidos, disminuye a medida que crecemos y cesa el consumo de productos lácteos.

La lactosa que no puede ser hidrolizada ni absorbida llega al intestino grueso donde es fermentada por la microbiota, causando espasmos abdominales, hinchazón, flatulencia y diarrea. Actualmente, el 70% de la población mundial presenta intolerancia a la lactosa, llegando a alcanzar el 100% en determinadas zonas geográficas.

Para paliar la intolerancia a la lactosa existen diferentes estrategias que se centran principalmente en la restricción de alimentos con un elevado contenido en lactosa o la sustitución por alimentos libres en lactosa.

La implementación en la dieta de formulaciones digestivas con lactasas procedentes de microorganismos o con bacterias que presenten actividad lactasa, se ha sugerido también como un método eficaz para sobrellevar esta complicación. En este sentido, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) indicó que existe una clara relación entre la ingesta de lactasas externas y la degradación de lactosa en pacientes con malabsorción sintomática.

Los científicos evaluaron la potencial aplicación del preparado comercial -consistente en una mezcla de enzimas digestivas (proteasa, lactasa, lipasa y amilasa) y probióticos termoestables y resistentes a las condiciones del estómago (Lactobacillus gasseri, Bifidobacterium bifidum y Bifidobacterium longum)- en la hidrólisis de la lactosa presente tanto en alimentos (leche y yogures) como en disoluciones de dicho carbohidrato.