Publicado 07/01/2021 14:44CET

Experto asegura que los alimentos con vitaminas B, C, D y E pueden ayudar a combatir el coronavirus

Chica comiendo
Chica comiendo - GETTY IMAGES / WEBPHOTOGRAPHEER - Archivo

MADRID, 7 Ene. (EUROPA PRESS) -

El doctor Juan Carlos Ruiz de la Roja, uno de los autores del libro 'Coronavirus. Prevención, pandemia y contención', ha asegurado que los alimentos con vitaminas B, C, D y E, así como los hábitos de vida saludable ayudan a combatir el coronavirus.

"Hábitos de todos conocidos pero que, en muchas ocasiones no ponemos en práctica, como no vivir estresado, hacer ejercicio físico a diario, dormir entre 7-8 horas, así como evitar el consumo de tabaco, son determinantes en el aumento de nuestras defensas y por tanto nos ayudan a combatir mejor el virus", ha dicho.

De hecho, asegura, está comprobado que son varias las vitaminas y minerales de determinados alimentos, implicados directamente en el aumento de nuestras defensas. "La vitamina D está presente en pescados como el salmón, sardina y atún, así como en la leche y la yema de huevo, alimentos de vital importancia para obtener unas buenas provisiones de esta vitamina e incrementar las defensas evitando, no sólo el posible contagio por coronavirus, sino también las posibles complicaciones en el supuesto de que nos infectemos con dicho germen. Además, la exposición al sol al menos 30 minutos diarios, nos aporta vitamina D", ha añadido.

También existe evidencia que los alimentos ricos en vitaminas del grupo B, como la carne de cerdo, conejo y ternera, ayudan a la maduración de las células defensivas, siempre que mantengamos unos niveles adecuados en nuestro organismo.

Estos alimentos, según ha detallado el experto, se caracterizan por tener una buena proporción de proteínas, que además de ser vitales para formar células de defensa, ayudan a la recuperación del enfermo que se contagia con el virus, mejorando el cansancio y favoreciendo el restablecimiento del paciente.

La vitamina C, que está presente sobre todo en frutas como el kiwi, cítricos y fresas, al igual que en verduras como el brécol y el pimiento rojo, estimula las defensas evitando las infecciones principalmente a nivel del aparato respiratorio, punto de entrada del virus. Además, mantener niveles adecuados de vitamina E, muy presente en el aceite de oliva, aguacate y frutos secos, favorece que los glóbulos blancos estén en perfecto estado para combatir los virus.

"Los alimentos ricos en fibra: patata, espárrago, manzana, uva y arándanos refuerzan nuestra inmunidad, no sólo a nivel del intestino, región de nuestro cuerpo por donde transita el coronavirus, sino que también mejora nuestro sistema defensivo en el resto del organismo", ha enfatizado el doctor Ruiz.

Actualmente la mejor fórmula de acabar con el virus es aumentar nuestras defensas y eso pasa, además de por vacunarnos, por cuidar nuestros hábitos de vida y alimentación. "Las vacunas tienen como finalidad reducir las posibilidades, no sólo de infectarnos con el coronavirus, sino también de desarrollar una enfermedad grave", ha recalcado.

LA IMPORTANCIA DE VACUNARSE FRENTE AL COVID-19

En este sentido, el doctor ha argumentado que las vacunas que se acaban de autorizar y que vendrán próximamente, tienen un denominador común y es generar las defensas frente a una proteína del virus que se llama S (espícula) que se encuentra en la su superficie y es la que favorece que el germen tenga capacidad para infectar.

"A pesar de las ultimas mutaciones en principio no son de tal calado para que la vacuna no sea efectiva, por lo que es necesario que nos vacunemos pues los estudios avalan una eficacia del 95% con unos efectos secundarios mínimos como puede ser dolor en lugar de inyección (80%), leve fatiga (60%) y posible dolor de cabeza (50%), por supuesto nada que ver con lo que puede suponer infectarnos con el coronavirus y que haya una complicación como puede ser una neumonía y la posibilidad de acabar en una unidad de cuidados intensivos", ha aseverado Ruiz de la Roja.

A los buenos hábitos alimenticios se debe sumar la práctica diaria de ejercicio moderado, que incrementa el sistema defensivo, mientras que el sedentarismo o un esfuerzo extenuante como por ejemplo las carreras de fondo favorecen la posibilidad de que se sea más vulnerable a las infecciones por distintos gérmenes ya sean bacterias o virus.

"Dormir entre 7 y 8 horas diarias permite al organismo elevar la producción de melatonina, que tiene entre sus funciones la maduración de nuestras células defensivas, por el contrario, la escasez de sueño debilita nuestro sistema defensivo favoreciendo el contagio por coronavirus", ha dicho el experto.

Finalmente, ha recordado que las situaciones de estrés hacen que se libere una hormona llamada cortisol, que favorece la disminución de las defensas. Así, por ejemplo, se ha comprobado que, tras una depresión, nuestro sistema defensivo puede tardar entre seis meses y un año en recuperarse; por el contrario, si una persona es feliz libera endorfina, que ayuda a mejorar el funcionamiento de los glóbulos blancos, células encargadas de combatir a los distintos microbios que pueden infectar.

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