Comer puede tener un efecto duradero que fortalezca la respuesta inmunitaria de las células T, según un estudio

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Archivo - CAR-T. - LUISMMOLINA/ ISTOCK - Archivo
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Publicado: martes, 5 mayo 2026 19:14

MADRID 5 May. (EUROPA PRESS) -

La alimentación crea un estado metabólico temporal que influye en el funcionamiento de las células T, que ayudan al organismo a detectar y combatir infecciones, de forma que comer puede fortalecer durante un tiempo la respuesta inmunitaria, según sugiere un estudio de la Universidad de Pittsburgh y el UPMC Hillman Cancer Center (Estados Unidos).

El estudio, publicado en 'Nature', compara las diferencias entre células T obtenidas después de una comida y otras recogidas tras un periodo de ayuno. Los investigadores realizaron experimentos en ratones, así como con muestras humanas.

Según los resultados, las células T obtenidas después de una comida mostraron ventajas metabólicas y funcionales frente a las recogidas después del ayuno. En este sentido, se sugiere que la alimentación puede tener un efecto duradero sobre cómo responden las células inmunitarias cuando se activan posteriormente, lo que puede ser relevante para las respuestas frente a infecciones y para las inmunoterapias basadas en células T.

El profesor de Inmunología en la Universidad de Pittsburgh y director asociado de investigación básica en el UPMC Hillman Cancer Center Greg Delgoffe ha explicado que el equipo esperaba observar "pocas diferencias" entre las células obtenidas en diferentes momentos, una expectativa que se vio contradicha por los hallazgos.

"Lo más llamativo no fue solo la diferencia en sí, sino que este efecto fuera duradero", ha subrayado. La duración es importante porque la mayoría de las células T no se activan inmediatamente después de comer. Sin embargo, si una célula T se encuentra con un patógeno mientras este estado metabólico postprandial (posterior a la comida) aún está presente, responde con mayor intensidad, lo que vincula un estado nutricional breve con una respuesta inmunitaria posterior.

Para comprobar si este efecto también se producía en personas, el equipo recogió muestras de sangre de voluntarios sanos antes del desayuno y de nuevo unas seis horas después de comer. Las células T obtenidas tras la comida mostraron ventajas metabólicas que las dejaban mejor preparadas para responder en caso de infección futura, reflejando las elevadas demandas energéticas necesarias para iniciar una respuesta inmunitaria.

Experimentos posteriores en modelos animales confirmaron que la alimentación crea una ventana temporal en la que las células T pueden acceder a nutrientes. Algunas de estas células mantenían una ventaja funcional y respondían mejor si se activaban más adelante, incluso hasta siete días después.

Según explican los investigadores, este efecto estaba impulsado por las grasas que circulan en la sangre tras una comida, transportadas en partículas denominadas quilomicrones, lo que demuestra que las células inmunitarias pueden acceder directamente a los lípidos de la dieta y utilizarlos.

A pesar de la durabilidad del efecto, los investigadores no observaron cambios importantes a nivel genético en las células T. En su lugar, la ventaja dependía de una mayor producción de proteínas; cuando este proceso se bloqueaba, el efecto postprandial desaparecía.

IMPLICACIONES PARA LAS TERAPIAS CAR-T

Los investigadores han destacado que los resultados tienen una relevancia particular para la inmunoterapia oncológica, incluida la terapia con células CAR-T, en la que las células T se extraen de la sangre del paciente, se modifican en el laboratorio para que reconozcan las células tumorales y luego se reinfunden para atacar el cáncer.

Para evaluar si el estado metabólico de las células T en el momento de su extracción podía influir en este proceso, los investigadores generaron células CAR-T a partir de células T humanas recogidas tras ayuno o después de comer y las probaron en modelos tumorales en ratones.

En estos experimentos preclínicos, las células CAR-T derivadas de células T postprandiales persistieron durante más tiempo y mostraron un mejor control tumoral que aquellas generadas a partir de células obtenidas en ayuno.

El estudio subraya así la importancia del momento de la alimentación, sin sugerir que comer trate el cáncer ni que los pacientes deban cambiar su dieta. Al demostrar que el rendimiento de las células inmunitarias puede variar según su estado metabólico, el trabajo abre nuevas vías para reflexionar sobre cuándo se recogen, activan o analizan estas células en investigación y terapias futuras.

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