Archivo - Ayuno intermitente. - ROSENDO SERRANO VALERA/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 10 Sep. (EUROPA PRESS) -
Durante años, la relación entre alimentación, envejecimiento y salud se ha estudiado desde numerosos ángulos. Pero hay una pregunta mucho más profunda detrás de lo que comemos: ¿puede la cantidad de alimento que ingerimos dejar huella en nuestro propio material genético?
Una nueva investigación ha encontrado una conexión llamativa entre la dieta y lo que ocurre dentro de las células. El hallazgo, realizado en animales, abre una nueva vía para estudiar cómo determinados hábitos pueden influir en uno de los procesos relacionados con el envejecimiento y distintas enfermedades.
Dirigido por investigadores de NYU Langone Health y University Hospitals Cleveland, en colaboración con investigadores del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas y los Institutos Nacionales de la Salud, todos en Estados Unidos, un nuevo estudio ha analizado el efecto de la restricción calórica en diferentes tipos de cambios genéticos.
Publicado en 'Cell' el trabajo demostró que la restricción calórica redujo el nivel de mutaciones en varios tejidos de ratones alimentados con un 30% menos de calorías de las que habrían ingerido si hubieran tenido acceso libre a la comida.
COMER MENOS Y MIRAR DENTRO DEL ADN
Si bien estudios previos habían analizado cómo dicha restricción calórica modifica las mutaciones en genes individuales, este nuevo trabajo determinó por primera vez su impacto en los patrones de mutación en una gran parte del genoma.
En concreto, descubrieron que, en distintos grados según el tejido, la restricción calórica redujo el nivel de mutaciones por sustitución, en las que una base de ADN se intercambia por otra, y de mutaciones por inserción y deleción, en las que se añaden o se eliminan una o más bases de ADN del genoma. Los autores llegaron a estas conclusiones utilizando tecnología avanzada de secuenciación de ADN, que detecta mutaciones en el ADN con gran precisión.
"Si bien se han establecido vínculos entre la dieta y la esperanza de vida en animales, nuestros resultados demuestran que la dieta y las mutaciones en todo el genoma también están relacionadas", detalla el doctor Gilad D. Evrony, coautor principal del estudio, miembro del Centro de Genética y Genómica Humana de NYU Langone.
"Los ratones con una dieta restringida en calorías gozan de mejor salud durante más tiempo, pero esta dieta es demasiado exigente para los humanos. Sin embargo, considerando el papel que desempeñan las mutaciones en el cáncer y muchas otras enfermedades, es alentador haber encontrado una manera de reducir las mutaciones, las cuales ahora podemos estudiar para comprender".
Los resultados del estudio también mostraron que el impacto de la restricción calórica varía según los tejidos y los tipos de células, así como a lo largo del genoma, lo que aporta más información sobre cómo la dieta se relaciona con el genoma. Por ejemplo, las células hepáticas mostraron una mayor reducción en la carga mutacional con la restricción calórica que las células renales o cerebrales.
Esto tiene sentido, según los autores, debido a la gran diversidad de tipos celulares y a las diferencias en la forma en que el ADN se daña y se repara en cada uno.
LA GRAN PREGUNTA QUE QUEDA ABIERTA
Sorprendentemente, en las células del hígado y los riñones, la reducción en el número de mutaciones debida a la restricción calórica fue mayor en las regiones menos activas del genoma, que no contienen genes o contienen genes que no son utilizados por la célula en cuestión. Los autores señalaron que una posible explicación es que, si la restricción calórica reduce el daño al ADN en todo el genoma, las regiones activas del genoma no se beneficiarían tanto, ya que estas regiones ya reparan el daño al ADN con frecuencia.
"Al analizar más intervenciones dietéticas y mutaciones en otros tejidos y tipos de células, esperamos comprender qué factores influyen en la relación entre la dieta y las mutaciones. Comprender estos mecanismos podría revelar, a la larga, nuevas formas de reducir las mutaciones, sin los desafíos ni los riesgos de una dieta extrema, para contrarrestar las enfermedades asociadas al envejecimiento", concluyen los autores.