Los cereales integrales pueden ayudar a mejorar los niveles de serotonina (y la función intestinal)

Cereales integrales
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Publicado 13/05/2019 16:39:01CET

MADRID, 13 May. (EUROPA PRESS) -

Los adultos que consumen granos integrales tienen niveles de serotonina en plasma más bajos que las personas que comen pan de trigo bajo en fibra, según un estudio reciente de la Universidad del Este de Finlandia y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés).

La serotonina es mejor conocida como un neurotransmisor en el cerebro. Sin embargo, la serotonina producida por los intestinos permanece separada del cerebro, sirviendo varias funciones periféricas incluyendo la modulación de la motilidad intestinal. El aumento de la serotonina en sangre también se ha asociado con niveles altos de glucosa en sangre.

En el estudio, publicado en la revista 'American Journal of Clinical Nutrition', también se encontró que el consumo de fibra de cereales de centeno o trigo reduce los niveles de serotonina en el colon de los ratones. A la luz de los resultados, los beneficios para la salud de los cereales integrales pueden estar relacionados, al menos en parte, con la alteración de la producción de serotonina en los intestinos, donde se produce la mayor parte de la serotonina del organismo.

El consumo de cereales integrales se ha asociado con un menor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, pero los mecanismos subyacentes todavía no se conocen bien. Pueden producirse efectos sobre los compuestos bioactivos contenidos en los granos enteros, los fitoquímicos y las fibras a partir de los cuales las bacterias intestinales producen diferentes metabolitos.

El nuevo estudio exploró cómo el consumo de grano integral modula las concentraciones de diferentes metabolitos en el torrente sanguíneo. Para ello, los investigadores emplearon perfiles de metabolitos no dirigidos, también conocidos como metabolómica, que pueden detectar simultáneamente numerosos metabolitos, incluidos los desconocidos hasta entonces.

Durante las primeras cuatro semanas del estudio, los participantes comieron de 6 a 10 rebanadas al día de pan de trigo bajo en fibra, y luego otras cuatro semanas la misma cantidad de pan de centeno integral o pan de trigo complementado con fibra de centeno. De lo contrario, no cambiaron su dieta. Al final de ambos períodos, dieron muestras de sangre, que fueron analizadas mediante una combinación de cromatografía líquida y espectrometría de masas. Luego, se compararon los perfiles de metabolitos plasmáticos entre los diferentes períodos de dieta.

El consumo de centeno integral provocó, entre otras cosas, concentraciones de serotonina significativamente más bajas en comparación con el consumo de pan de trigo bajo en fibra. Los investigadores también probaron en ratones si la adición de fibra de cereal a la dieta cambia la producción de serotonina en el intestino. La dieta de los ratones se complementó durante nueve semanas con salvado de centeno, salvado de trigo o harina de celulosa. Los ratones que recibían centeno o salvado de trigo tenían una cantidad significativamente menor de serotonina en el colon.

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