Casi el 70% de españoles consume alimentos caducados guiándose por su aspecto, olor o sabor

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Archivo - Mujer comiendo. - DOUCEFLEUR/ ISTOCK - Archivo
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Publicado: miércoles, 4 marzo 2026 15:13

MADRID 4 Mar. (EUROPA PRESS) -

El 69 por ciento de españoles admite consumir alimentos que han superado la fecha de caducidad, guiándose por su aspecto, olor o sabor para reconocer si los pueden tomar, según recoge el último Barómetro sobre Seguridad Alimentaria de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC).

El estudio, presentado en el 23º Congreso de AECOC de Seguridad Alimentaria y Calidad, apunta que la etiqueta es uno de los principales medios de contacto entre el consumidor y los productos de alimentación. De hecho, el 94 por ciento de la población afirma leer habitualmente la información del etiquetado.

Según detalla, los datos que despiertan mayor interés son la fecha de caducidad, que menciona el 81 por ciento de encuestados, la lista de ingredientes, a la que alude el 67 por ciento, y la información nutricional (48%).

Además, los consumidores comprenden en gran medida los conceptos básicos relacionados con la seguridad alimentaria. Así, el 89 por ciento de los encuestados interpreta correctamente la diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente, aunque como se ha mencionado con anterioridad este conocimiento no siempre se traduce en un comportamiento coherente y el consumo de productos caducados está extendido.

En esta línea, el 55 por ciento de los consumidores afirma consumir alimentos, aunque haya pasado el plazo recomendado después de abrirlos, si considera que se encuentran en buen estado. Mientras, solo un tercio asegura respetar siempre el tiempo indicado por el fabricante.

MANIPULACIÓN Y CONSERVACIÓN DE ALIMENTOS

En lo relativo a las medidas de manipulación y conservación de alimentos, casi la mitad de los encuestados asegura conocer que estas pautas incluyen de forma directa en su seguridad alimentaria. Pese a ello, el barómetro identifica prácticas de riesgo, como el hecho de que el 87 por ciento deja enfriar durante horas los alimentos a temperatura ambiente antes de guardarlos, el 65 por ciento recalienta las sobras más de una vez y el 47 por ciento descongela alimentos en la encimera durante largos periodos de tiempo.

Asimismo, son frecuentes los hábitos alimentarios que aumentan la exposición a posibles riesgos sanitarios, como la preferencia por la tortilla poco hecha (33%), hamburguesas poco cocinadas (21%). Del mismo modo, el 41 por ciento señala que guarda alimentos en la nevera en la misma lata en la que los compró.

Con todo, los consumidores muestran un elevado interés por mantenerse informados en lo relacionado con la alimentación y la seguridad en este ámbito. El 76 por ciento se informa sobre temas relacionados con la seguridad alimentaria y, para ello, confía principalmente en profesionales sanitarios y divulgadores científicos como fuentes de información.

Por otro lado, el 73 por ciento considera que los niveles de seguridad han mejorado respecto a las tres últimas décadas y el 61 por ciento entiende que el riesgo cero no existe.

Con respecto a los canales donde se informan los españoles sobre retiradas de producto, los más frecuentes son la televisión y la radio (61%) y las noticias 'online' (41%). A la vez, la televisión y la radio (32%) son los medios que consideran más fiables, seguidos de las páginas webs oficiales y las redes sociales de las asociaciones de consumidores (25%).

No obstante, el estudio también detecta una clara demanda de mayor transparencia, tanto por parte de la cadena alimentaria como por parte de las autoridades.

En relación con las alertas sanitarias, más de la mitad de los consumidores recuerda haber visto noticias sobre retiradas de productos en el último año. Estas informaciones generan reacciones diversas, ya que el 54 por ciento de encuestados señala que le transmiten confianza en los controles del sistema, mientras que el 46 por ciento restante advierte que le provocan desconfianza y temor hacia determinados alimentos.

En conjunto, el barómetro dibuja el perfil de un consumidor cada vez más consciente y participativo, que busca información y comprende mejor los conceptos vinculados a la seguridad alimentaria, aunque mantiene hábitos cotidianos que evidencian la necesidad de seguir reforzando la divulgación y la educación en este ámbito.

DESDE EL CONTROL DE PELIGROS HACIA LA GESTIÓN DEL RIESGO

El 23º Congreso AECOC de Seguridad Alimentaria y Calidad, en el que se ha dado a conocer este informe, ha contado con la participación del subdirector general de Gestión de la Seguridad Alimentaria de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), Victorio José Teruel, y la subdirectora general de Acuerdos Sanitarios y Control en Frontera del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Carmen González Martín.

Teruel ha afirmado que las políticas de seguridad alimentaria están avanzando desde un modelo centrado en el control de peligros hacia un enfoque basado en la gestión del riesgo. En este sentido, ha destacado la importancia de validar de forma rigurosa la vida útil de los productos, especialmente frente a la listeria, teniendo en cuenta factores como el pH, la actividad de agua, el envasado o la temperatura de conservación.

También ha informado de la elaboración de una guía técnica dirigida al sector, que recomienda integrar verificaciones periódicas en los sistemas de seguridad alimentaria y apoyarse en estudios de microbiología predictiva. Además, ha incidido en la importancia de la validación de la vida útil en alimentos listos para el consumo como una inversión clave en seguridad.

Por su parte, Carmen González, ha afirmado que España exporta cerca de la mitad de su producción agroalimentaria, un dato que evidencia la relevancia del sector en el comercio internacional. Según ha asegurado, las importaciones están sometidas a un sistema de control riguroso que incluye auditorías en los países de origen y controles documentales, de identidad y físicos en frontera.

Además, ha destacado el refuerzo de los controles de muestreo, con un incremento del 25 por ciento en frutas y hortalizas para detectar plaguicidas y del 38 por ciento en productos de origen animal, en función de evaluaciones de riesgo según el país y el tipo de producto.

Respecto al acuerdo con Mercosur, González ha subrayado que sigue el mismo procedimiento que otros tratados y que los estándares sanitarios, de sanidad animal, vegetal y de seguridad alimentaria de la Unión Europea no son negociables, de forma que todo producto importado debe cumplir la normativa comunitaria.

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