Archivo - Filete de carne madurada en seco y envasada al vacío. - EFSA - Archivo
MADRID, 19 Feb. (EUROPA PRESS) -
A simple vista, la carne cultivada promete filetes sin granjas ni mataderos y con menos impacto ambiental, pero queda una gran incógnita: cómo responde nuestro cuerpo a ese nuevo producto en el plato. Más allá del sabor o la textura, las personas con alergia a la carne miran estas alternativas con una mezcla de esperanza y recelo.
Un equipo de la Universidad de Canterbury ha comparado, por primera vez, las proteínas de células de carne de res cultivadas con las de un bistec tradicional para buscar posibles desencadenantes de alergias. Su estudio apunta a un escenario mixto: menos alérgenos clásicos, pero una señal preocupante en personas sensibles a la famosa molécula alfa-gal que obliga a extremar las precauciones antes de llevar esta carne de laboratorio al mercado masivo
QUÉ HAN COMPARADO EXACTAMENTE EN EL LABORATORIO
Tal y como publican en la 'Revista de Química Agrícola y Alimentaria de la ACS', su trabajo ha arrojado resultados de riesgos mixtos: las células cultivadas contenían relativamente menos alérgenos proteicos tradicionales que el bistec común, pero provocaron reacciones inmunitarias más intensas en muestras de sangre de personas con alergia adquirida a la carne.
"Este estudio demuestra que la carne cultivada a partir de células puede cambiar de maneras relevantes para las alergias alimentarias", apunta Renwick Dobson, autor correspondiente de la investigación.
"Nuestros resultados muestran por qué las evaluaciones de seguridad alimentaria de la carne cultivada deben examinar cuidadosamente las proteínas relacionadas con las alergias, en lugar de asumir que se comportan igual que las de la carne convencional", añade.
La carne cultivada, a veces llamada carne de laboratorio, se produce mediante el cultivo de células musculares animales en condiciones controladas. A medida que crecen, las células musculares cultivadas producen cantidades diferentes de diversas proteínas en comparación con el músculo que se desarrolla en animales vivos. Por ejemplo, un estudio previo descubrió que las células de pescado cultivadas contenían menos proteínas vinculadas a alergias graves que los mariscos convencionales.
Sin embargo, no se dispone de información similar sobre los alérgenos en otras carnes cultivadas, como la carne de res. Esto incluye estudios sobre alérgenos tradicionales de la proteína de la carne de res o sensibilidad a la alfa-gal, un azúcar presente en la carne roja al que las personas pueden desarrollar alergia después de una picadura de garrapata estrella solitaria. Por lo tanto, el equipo de investigadores comparó la composición proteica y el potencial alergénico de las células de carne de res cultivadas con el del bistec.
Los investigadores utilizaron células musculares de ejemplares masculinos, las cultivaron siguiendo protocolos establecidos durante distintos periodos de tiempo y compararon su perfil proteico con el de un filete de res normal. Las células musculares cultivadas presentaron composiciones proteicas similares entre sí, a pesar de los diferentes periodos de cultivo, pero diferían significativamente del perfil proteico del filete.
La mayoría de las proteínas alergénicas identificadas se encontraban en niveles similares o inferiores en las células en comparación con la carne de res normal, excepto tres proteínas. Estas proteínas no están clasificadas como alérgenos de la carne por la Organización Mundial de la Salud, pero reaccionan con la inmunoglobulina E (IgE) y podrían producir respuestas inmunitarias o reacciones alérgicas en algunas personas.
Otros experimentos con muestras de sangre de un pequeño número de personas con alergia a la carne indicaron una menor unión de IgE a células cultivadas, tanto digeridas como no digeridas, en comparación con el bistec común, lo que concuerda con los diferentes niveles de proteínas relacionadas con el alérgeno.
Por el contrario, las células cultivadas de carne de vacuno mostraron una fuerte reactividad a la IgE humana en muestras de sangre de dos individuos sensibles a la alfa-gal. Los investigadores afirman que esto podría deberse a que hay más proteínas modificadas con alfa-gal en las células cultivadas.
QUÉ IMPLICA PARA LAS PERSONAS CON ALERGIA Y PARA EL FUTURO DE ESTOS PRODUCTOS
Estos hallazgos indican que las células de carne de res cultivadas presentan un menor riesgo de alergia en comparación con los alérgenos clásicos de la carne de res, pero un mayor riesgo de alergia en relación con las respuestas asociadas a alfa-gal. El siguiente paso del equipo es ampliar las pruebas a los productos cárnicos cultivados finales.
"El desarrollo de carnes cultivadas requerirá esfuerzos coordinados entre equipos científicos, regulatorios y clínicos para ofrecer productos que no solo sean seguros y sostenibles, sino también aceptados y confiables por el público. Solo mediante esta colaboración continua, la carne cultivada podrá cumplir su promesa como una alternativa viable, responsable y ampliamente aceptada a la carne convencional", concluyen los investigadores.
Los autores agradecen la financiación del Instituto Riddet; Food Transitions 2050; el Centro de Interacción Biomolecular; y el Ministerio de Agricultura, Pesca, Seguridad Alimentaria y Naturaleza de los Países Bajos.