Publicado 05/07/2021 15:50CET

Cambiar el consumo de ciertos ácidos grasos puede disminuir la gravedad de la migraña

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   MADRID, 5 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Cambiar el consumo de ciertos ácidos grasos puede disminuir la gravedad de la migraña, una de las mayores causas de discapacidad en el mundo, según ha evidenciado un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos) y que ha sido publicado en la revista 'The BMJ'.

   "Nuestros antepasados comían cantidades y tipos de grasas muy diferentes en comparación con nuestras dietas modernas. Los ácidos grasos poliinsaturados, que nuestro cuerpo no produce, han aumentado sustancialmente en nuestra dieta debido a la adición de aceites como el de maíz, soja y semilla de algodón a muchos alimentos procesados como patatas o galletas saladas", han detallado los expertos.

   Las clases de ácidos grasos poliinsaturados examinados en este estudio son omega-6 (n-6) y omega-3 (n-3). Ambos tienen funciones importantes dentro de nuestro cuerpo, pero deben estar en equilibrio, ya que se ha demostrado que los ácidos grasos n-3 disminuyen la inflamación y se ha demostrado que algunos derivados del n-6 promueven el dolor.

   Sin embargo, debido a la cantidad de alimentos procesados que se consumen en la actualidad, la mayoría de las personas en Estados Unidos consumen sustancialmente más ácidos grasos n-6 y menos n-3. Para ver si la cantidad de estos ácidos grasos en la dieta de una persona podría afectar el dolor de los dolores de cabeza, se inscribieron 182 pacientes actualmente diagnosticados y que buscan tratamiento para las migrañas en este ensayo aleatorizado y controlado.

   Además de sus tratamientos actuales, los pacientes se adhirieron a una de las tres dietas durante 16 semanas: una dieta de control que mantuvo la cantidad promedio de ácidos grasos n-6 y n-3 que consume una persona que vive en Estados Unidos. Una dieta que aumentó n -3 y mantuvo los ácidos grasos n-6, y una dieta que aumentó los ácidos grasos n-3 y disminuyó los n-6. Los participantes recibieron 2/3 de sus necesidades alimentarias diarias, y también se les dio un diario electrónico para registrar cuántas horas al día tenían dolor de cabeza.

   Los pacientes que siguieron cualquiera de las dietas experimentaron menos dolor que el grupo de control. Además, aquellos que siguieron la dieta alta en ácidos grasos n-3 y baja en ácidos grasos n-6 experimentaron la mayor mejora.

   "Creo que esta modificación en la dieta podría tener un impacto. El efecto que vimos para la reducción de los dolores de cabeza es similar al que vemos con algunos medicamentos. La advertencia es que aunque los participantes informaron menos dolores de cabeza, algunas personas no cambiaron su percepción de cómo les afectaban los dolores de cabeza".