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La dieta cetogénica, conocida por su bajo contenido en carbohidratos y su alto aporte de grasas, podría no tener los mismos efectos en todas las partes del intestino. Un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), publicado en Nature, ha observado en ratones que este tipo de alimentación favorece el desarrollo de tumores en el intestino delgado, aunque mantiene un efecto protector frente al cáncer de colon detectado en investigaciones anteriores.
Los investigadores comprobaron que los animales alimentados con una dieta cetogénica desarrollaban tumores en el intestino delgado con mayor frecuencia que los que seguían una dieta convencional. El trabajo apunta a que el aumento del riesgo no está relacionado con los cuerpos cetónicos, sino con la forma en que las células intestinales metabolizan la grasa para obtener energía.
¿QUÉ SIGNIFICA ESTE HALLAZGO?
Los autores subrayan que los resultados proceden de experimentos con ratones genéticamente predispuestos a desarrollar cáncer intestinal, por lo que no demuestran que la dieta cetogénica cause cáncer en humanos.
Sin embargo, consideran que el estudio pone de manifiesto que los efectos de este patrón alimentario pueden variar según el tejido analizado y que serán necesarias nuevas investigaciones para determinar si estos mecanismos también se producen en las personas.
¿Significa esto que la dieta cetogénica provoca cáncer? No. Los investigadores insisten en que los resultados proceden de un estudio realizado en ratones con predisposición genética a desarrollar tumores intestinales.
Aunque el hallazgo ayuda a comprender mejor cómo influye una dieta rica en grasas sobre el intestino, todavía serán necesarias nuevas investigaciones para confirmar si estos efectos también se producen en personas.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE ESTE ESTUDIO?
El intestino delgado y el colon no respondieron igual a la dieta cetogénica. Mientras que en el primero aumentó el desarrollo de tumores en los animales estudiados, en el colon se mantuvo el efecto protector observado en investigaciones anteriores. Esta diferencia sugiere que el impacto de este tipo de alimentación depende del tejido analizado y no puede generalizarse.