Archivo - Mujer comiendo una ensalada de frutas - MILAN MARKOVIC/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 21 May. (EDIZIONES) -
Cada vez más personas experimentan picor en la boca al comer fruta, molestias inexplicables, o reacciones que no encajan con una alergia alimentaria clásica. Detrás de muchos de estos casos se esconde un fenómeno complejo y en aumento: las alergias cruzadas.
Este mecanismo, basado en un 'error de reconocimiento' del sistema inmunitario, conecta alérgenos aparentemente distintos -como pólenes y alimentos-, y está siendo impulsado por factores ambientales como el cambio climático y la contaminación.
Sin embargo, la revolución de la medicina de precisión ha cambiado radicalmente su abordaje: hoy es posible identificar a nivel molecular qué proteínas desencadenan la reacción, y diferenciar entre una sensibilización sin riesgo, y una alergia real. Este avance no sólo mejora el diagnóstico, sino que evita restricciones dietéticas innecesarias, y permite a los pacientes recuperar su calidad de vida, y con recomendaciones personalizadas.
POR QUÉ SE PRODUCEN
Así nos lo explica en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus el doctor Pedro Ojeda, presidente de la Comisión de Comunicación de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), quien resalta que las alergias cruzadas se producen debido a un fenómeno de 'mimetismo molecular', de forma que nuestro sistema inmunitario, que ya ha sido sensibilizado frente a un alérgeno primario, genera anticuerpos (IgE) que detectan similitudes estructurales en proteínas de otros alérgenos, como ciertos alimentos.
"El sistema inmunitario no distingue bien entre la proteína original y la del alimento, disparando una respuesta inflamatoria ante ambos. No es una alergia nueva, sino una extensión de la reacción defensiva inicial del organismo", aclara este experto.
De hecho, destaca que se está observando un aumento de este tipo de alergias, algo que se explicaría, según prosigue, por el aumento global de la prevalencia de las enfermedades alérgicas respiratorias: "Al haber más personas sensibilizadas a pólenes y más carga alergénica ambiental, aumenta el número de pacientes susceptibles a reacciones cruzadas".
PRINCIPALES SÍNTOMAS DE ALERGIAS CRUZADAS
El portavoz de la SEAIC recuerda aquí que la manifestación clásica de la alergia cruzada es el Síndrome de Alergia Oral: picor, hormigueo, o leve inflamación en labios, lengua, y garganta inmediatamente tras ingerir el alimento.
"A diferencia de una alergia alimentaria primaria (donde la reacción suele ser sistémica, rápida, y potencialmente grave, como una anafilaxia), las reacciones cruzadas suelen ser leves y limitadas a la cavidad oral. No obstante, esto no debe llevarnos a la complacencia: en pacientes sensibilizados a las Proteínas Transportadoras de Lípidos o LTP (proteínas de defensa presentes en la piel y en los tejidos de frutas, verduras, frutos secos, y cereales), las reacciones cruzadas pueden ser graves y sistémicas, lo que requiere una evaluación médica personalizada y precisa", aclara el doctor Ojeda.
EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA CONTAMINACIÓN LO POTENCIAN
Sostiene en este sentido que factores ambientales como el cambio climático (que provoca polinizaciones más intensas y largas), y la contaminación atmosférica (que modifica la estructura proteica de los pólenes haciéndolos más agresivos) actúan como catalizadores que intensifican este fenómeno en la población.
"Posiblemente, otros factores derivados del tipo de dieta (alimentos ultraprocesados), el uso indiscriminado de detergentes, o los contaminantes ambientales, entre otros por ejemplo, pueden estar contribuyendo al dañar las barreras cutáneo-mucosas y, por un lado, favorecer la penetración de alérgenos y, por otro, poner al sistema inmunitario en una situación de alerta, facilitando las respuestas de tipo alérgico.
LAS ALERGIAS CRUZADAS MÁS FRECUENTES EN ESPAÑA
Dice además el doctor Ojeda que, en nuestro entorno, lo más habitual es el 'síndrome de alergia oral', derivado de la sensibilización a pólenes: "Es muy frecuente la asociación entre pólenes de gramíneas y el consumo de frutas de la familia de las rosáceas (melocotón, manzana, cereza). También es notable la reactividad cruzada entre el polen de Parietaria, y vegetales como el melón o el pepino. Asimismo, debemos prestar atención a las Proteínas Transportadoras de Lípidos (LTP), responsables de reacciones más severas en el área mediterránea, que pueden dar lugar a reacciones cruzadas entre alimentos vegetales muy diversos".
Ejemplos típicos de este fenómeno de 'reactividad cruzada', tal y como indica, son la alergia a los pólenes y a distintos grupos de alimentos vegetales: alergia a polen de abedul-manzana (proteínas PR-10); alergia a pólenes de gramíneas-frutas y vegetales crudos (profilinas); alergia polen de plátano de sombra y piel de alimentos vegetales (proteínas LTP); alergia a ácaros del polvo y a mariscos crustáceos (tropomiosinas del músculo); alergia al gato y a la carne de cerdo (albúminas séricas); etc.
CÓMO SE REALIZA EL DIAGNÓSTICO
En este contexto, resalta este experto que el diagnóstico ha cambiado gracias al "diagnóstico molecular por componentes", que permite analizar exactamente a qué proteína específica reacciona el paciente, diferenciando entre una simple sensibilización y una alergia clínica real.
"Una persona debe acudir al alergólogo ante cualquier síntoma, por leve que sea, tras la ingesta de alimentos. Es vital evitar el autodiagnóstico y las dietas restrictivas innecesarias. El especialista determinará, mediante pruebas cutáneas y análisis de sangre específicos, y en casos seleccionados pruebas de exposición oral controlada, si existe riesgo real, y establecerá el plan de actuación adecuado", aclara el doctor Ojeda.
Es fundamental desterrar el mito de que el alergólogo es el médico que realiza las pruebas de alergia del brazo, según insiste, subrayando "la gran revolución actual" que ha tenido lugar con las pruebas analíticas, que permiten conocer a nivel molecular a qué proteína está reaccionando el sistema inmunitario de una persona.
"Muchas personas viven angustiadas evitando alimentos de forma errónea por 'falsos positivos' en pruebas antiguas, o en análisis de sangre a una batería indiscriminada de alimentos. Invito a los pacientes a buscar la medicina de precisión en unidades de alergología modernas; a conocer el perfil molecular del paciente es la mejor herramienta para mantener una calidad de vida óptima sin renunciar a una dieta equilibrada", remarca.
RECOMENDACIONES PARA CONVIVIR CON ESTAS REACCIONES
Con todo ello, este portavoz de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica asegura que en muchos casos de sensibilización al polen, las proteínas del alimento se inactivan con el calor (cocinado), o incluso con la simple digestión gástrica, haciendo que el alimento sea tolerado (por ejemplo, en el caso de sensibilización a profilinas y a proteínas PR-10).
En el caso de alergia a las proteínas LTP, las recomendaciones han de ser claramente personalizadas, tal y como indica, ya que existen distintas maneras de comportarse (reaccionar) frente a estas proteínas: "En estos casos puede bastar con simplemente recomendar pelar las frutas, cocinarlas ligeramente hasta tener que realizar una evitación estricta, o con evitar la ingesta de alimentos vegetales, coincidiendo con factores favorecedores de una reacción como el esfuerzo físico, el calor, el estrés, la menstruación, o con la toma de antinflamatorios. La clave es disponer de un diagnóstico certero y de unas recomendaciones individualizadas".