Archivo - Persona mayor, demencia, Alzheimer, anciano - JACOB WACKERHAUSEN/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 26 Jun. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo estudio de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai (Estados Unidos) muestra que los determinantes sociales de la salud, incluidas las condiciones ambientales, los comportamientos relacionados con la salud, el acceso a los recursos y el bienestar social, pueden desempeñar un papel igual de importante o incluso mayor que la genética a la hora de predecir el riesgo de una persona de desarrollar enfermedades comunes.
Publicado en 'The American Journal of Human Genetics', el estudio, titulado "Integración de los determinantes sociales de la salud y el riesgo genético en los modelos de riesgo de enfermedad", examinó cómo el riesgo genético heredado y los factores sociales, conductuales y ambientales interactúan para influir en el riesgo de enfermedad en diversas poblaciones.
Utilizando datos del programa de investigación All of Us, una iniciativa nacional de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), los investigadores analizaron información genética, historiales médicos electrónicos y respuestas a encuestas de participantes de todo Estados Unidos. Evaluaron seis afecciones comunes: asma, enfermedad renal crónica, cardiopatía coronaria, colesterol alto, cáncer de mama y cáncer de próstata.
EL ENTORNO PESA TANTO COMO LA GENÉTICA
Los investigadores descubrieron que incorporar los determinantes sociales de la salud mejoraba significativamente la predicción del riesgo de enfermedad, más allá de la genética por sí sola. Para cuatro de las seis enfermedades estudiadas, los factores sociales, conductuales y ambientales contribuyeron tanto o más que las puntuaciones de riesgo genético comúnmente utilizadas.
"Los genes son una parte importante de la ecuación, pero no determinan el destino", comenta la autora principal, Samira Asgari, doctora en Genética y Ciencias Genómicas y profesora adjunta de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai.
"Descubrimos que las circunstancias de la vida de las personas, es decir, su entorno, sus comportamientos y sus experiencias sociales, pueden contribuir tanto como la genética a predecir el riesgo de padecer enfermedades. Para comprender verdaderamente la salud, debemos considerar a la persona en su totalidad, no solo su ADN", señalan.
Los hallazgos resaltan los complejos factores que influyen en la salud y la enfermedad. Si bien los avances en genética han ampliado la capacidad de los investigadores para estimar el riesgo hereditario, los nuevos hallazgos sugieren que combinar la información genética con el contexto social y ambiental puede brindar una comprensión más completa del riesgo de enfermedad y ayudar a diseñar futuras estrategias de prevención.
Para realizar el estudio, los investigadores analizaron más de 100 mediciones basadas en encuestas y datos a nivel comunitario relacionados con las condiciones sociales y ambientales. En lugar de centrarse en un puñado de factores de riesgo predefinidos, el equipo desarrolló un marco que identifica patrones más amplios en muchos aspectos de la vida de las personas y evalúa cómo esos patrones contribuyen al riesgo de enfermedad.
LA SOLEDAD, ENTRE LOS FACTORES ASOCIADOS AL RIESGO
Entre los hallazgos más destacados, los investigadores observaron asociaciones entre el riesgo de enfermedad y factores que se examinan con menos frecuencia en la investigación genética y biológica, como la soledad. Si bien el estudio no se diseñó para determinar la relación causa-efecto, los resultados resaltan áreas que merecen una investigación más profunda.
"Algunos factores de riesgo, como el tabaquismo, se han estudiado exhaustivamente durante décadas", destaca el primer autor, Abhijith Biji, estudiante de doctorado en el laboratorio de Asgari y líder del estudio. "Lo que resulta especialmente interesante es que también observamos asociaciones con factores como la soledad. Comprender cómo estas experiencias pueden quedar arraigadas biológicamente podría abrir nuevas vías de investigación y, en última instancia, mejorar nuestra comprensión de las enfermedades".
Los autores recalcan que el estudio no identifica causas simples de la enfermedad y no debe interpretarse como una prueba de que un solo factor conduce directamente a ella. Asimismo, dado que muchas de las respuestas de la encuesta se recopilaron en un único momento, la investigación no puede determinar si un factor en particular precedió al inicio de la enfermedad.
En cambio, según los investigadores, el estudio proporciona un marco para integrar información genética y no genética con el fin de construir modelos de riesgo de enfermedades más completos.
HACIA UNA MEDICINA MÁS ALLÁ DEL ADN
No obstante, los autores creen que este enfoque podría fortalecer la investigación en salud pública, mejorar las estrategias de prevención de enfermedades, optimizar la evaluación de riesgos y respaldar futuros esfuerzos para desarrollar enfoques más personalizados de atención médica. Futuros estudios explorarán cómo integrar los determinantes sociales de la salud con medidas biológicas adicionales e investigarán los mecanismos biológicos que podrían vincular las experiencias sociales con la enfermedad.
"Nuestro objetivo es lograr una comprensión más completa de la salud y la enfermedad", finaliza el doctor Asgari. "Al combinar la genética con el contexto social y ambiental, podemos avanzar hacia modelos de riesgo que reflejen mejor la realidad de la vida de las personas y contribuyan a desarrollar enfoques más personalizados para la salud".