La rehabilitación multimodal tras una cirugía colorrectal, también apta para mayores

Paciente mayor en rehabilitación multimodal
FUNDACIÓN JIMÉNEZ DÍAZ
Actualizado 20/07/2016 11:17:32 CET

   MADRID, 20 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Un estudio español ha demostrado que la rehabilitación multimodal tras una cirugía colorrectal, utilizada sobre todo en pacientes jóvenes, también aporta diferentes beneficios a pacientes mayores de 70 años, tales como un menor riesgo de complicaciones o una estancia hospitalaria más corta.

   Así se desprende de los resultados de un trabajo multicéntrico con 188 pacientes del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz-Grupo Quirónsalud de Madrid, el Hospital Clínico Universitario de Zaragoza y Hospital General Universitario de Elche, que publica la revista 'International Journal of Colorectal Disease'.

   Este tipo de recuperación postquirúrgica incluye el cumplimiento de numerosas pautas antes, durante y después de la cirugía, como por ejemplo iniciar la deambulación y la ingesta de líquidos de forma precoz tras la cirugía. Y según han visto, logra reducir la estancia hospitalaria una media de 1,5 días (de 7,5 a 6 días) en mayores de 70 años.

   Asimismo, también permite una reducción de las complicaciones tras la cirugía y, en definitiva, un retorno más rápido y en mejores condiciones a la vida diaria, según las conclusiones del trabajo, el más amplio hasta la fecha realizado en pacientes mayores sobre esta modalidad de recuperación, como destacan sus autores.

   En concreto, el 66,7 por ciento de los postoperatorios de los pacientes incluidos en el estudio transcurrieron sin ninguna complicación, frente al 56,6 por ciento de los pacientes que no cumplen estas pautas, y los investigadores no detectaron dos de las complicaciones más frecuentes en estos pacientes tras la cirugía: la neumonía postoperatoria y el tromboembolismo venoso.

   "Lejos de ser un método aplicable sólo a personas jóvenes, debe empezar a utilizarse ya en pacientes mayores, ya que supone para ellos enormes beneficios y constituyen, además, uno de los grupos más afectados por patologías como el cáncer colorrectal, que se diagnostica en el 70 por ciento de los casos en personas mayores de 65 años", ha defendido Damián García Olmo, director del Departamento de Cirugía General y del Aparato Digestivo de la Jiménez Díaz.

   Para poder ofrecer esta rehabilitación es necesario contar con un equipo multidisciplinar compuesto por cirujanos, anestesistas, profesionales de enfermería y médicos rehabilitadores que trabajan conjuntamente para que el paciente se adhiera a una serie de pautas previas a la cirugía como ejercicio físico, dieta sana y entrenamiento.

   Asimismo, también son claves para usar los dispositivos médicos que habrá que utilizar posteriormente en casa; omisión del procedimiento tradicional de limpieza del intestino previo a la operación para reducir el estrés del organismo; posibilidad de beber líquidos hasta dos horas antes de la operación, entre otros.

   Para conseguir buenos resultados, explican los autores del estudio, resulta esencial que la intervención sea lo menos invasiva posible, por lo que el equipo quirúrgico debe recurrir a las diferentes modalidades de cirugía laparoscópica para poder acelerar el postoperatorio; así como evitar en la medida de lo posible las sondas nasogástricas y los anestésicos más potentes que retrasan el despertar del paciente.

VOLVER A CAMINAR EN LAS PRIMERAS 24 HORAS

   Tras la operación, las pautas de la rehabilitación multimodal indican que el paciente debe levantarse de la cama y caminar tan pronto como sea posible (en las primeras 24 horas), lo que evita trombos, reduce el riesgo de infecciones respiratorias y permite retirar los catéteres.

   Asimismo, también puede ingerir líquidos y comer de forma temprana tras la intervención, lo que ayuda a retirar antes las vías intravenosas y hace que el sistema digestivo a vuelva antes a la normalidad.

   Otra de las ventajas de este método es que los pacientes oncológicos comienzan antes el tratamiento de quimioterapia, lo que puede mejorar el resultado a largo plazo.

   Los autores confían en que estos beneficios ahora descritos sirvan para combatir el propio temor de los pacientes por empezar a beber en las 6-8 horas siguientes a la intervención o a atreverse a caminar, lo que requiere de un esfuerzo educativo añadido por parte de los cuidadores.