Cómo prevenir deshidratación y golpes de calor en personas mayores

Archivo - Hombre intentando enfriarse con una botella de agua.
Archivo - Hombre intentando enfriarse con una botella de agua. - ISTOCK - Archivo
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Publicado: lunes, 8 junio 2026 12:04

MADRID 8 Jun. (EUROPA PRESS) -

La directora médica de Grupo Cinfa, Alicia López de Ocáriz, ha destacado que aumentar la ingesta de líquidos durante el verano es la medida preventiva "más importante" frente a la deshidratación y los golpes de calor en personas mayores, siempre que no exista una contraindicación médica al respecto.

Según ha explicado, las personas mayores perciben menos la sensación de calor y de sed, debido a que "los mecanismos termorreguladores se alteran al envejecer". "Por ello, es importante ofrecer agua con frecuencia, sin esperar a que aparezcan signos de deshidratación", ha subrayado, puntualizando que las bebidas alcohólicas están desaconsejadas.

López de Ocáriz ha advertido de que las personas mayores son especialmente vulnerables a los efectos de las olas de calor. Según la Asociación Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), las personas de más de 65 años son quienes mayor riesgo corren de sufrir una deshidratación o un golpe de calor.

En este contexto, ha insistido en la importancia de tomar precauciones que eviten llegar a estas situaciones y, entre ellas, ha destacado el papel de la alimentación. La experta ha recomendado que las comidas sean ligeras, a fin de las digestiones también lo sean y se facilite la termorregulación corporal, además de incorporar abundantes frutas, verduras y alimentos ricos en agua, siempre y cuando no existan restricciones médicas.

Otras medidas beneficiosas son el uso de prendas holgadas y frescas, confeccionadas con tejidos ligeros como el algodón y de colores claros, si es posible. A su vez, ha apuntado que conviene reducir la actividad física y la exposición al sol, especialmente en las horas centrales del día, entre las 12 y las 16 horas.

En caso de tener que salir, ha instado a protegerse del sol y del calor, a través de la aplicación de fotoprotección de factor 50 y el uso de sombrero, gorra e, incluso, abanico. Una vez en el exterior, ha recomendado que se busque siempre la sombra, las zonas arboladas y los lugares frescos.

Además, ha destacado la importancia de mantener la casa fresca y ventilada a través de ventiladores u otros sistemas de climatización, como los aparatos de aire acondicionado, y ha advertido del riesgo de permanecer en vehículos estacionados o cerrados, enfatizando que hay que asegurarse de que las personas mayores y los niños no se quedan nunca en el interior.

SEÑALES DE ALERTA

La doctora López de Ocáriz ha explicado que la deshidratación consiste en una disminución excesiva de los líquidos del organismo y se produce cuando el cuerpo pierde más agua de la que ingiere o cuando la ingesta de líquidos es insuficiente. Por su parte, el golpe de calor, "algo menos frecuente", ocurre cuando la temperatura corporal supera los 40 grados durante un tiempo prolongado.

"Aunque son dos problemáticas distintas, pueden llegar a estar relacionadas: la deshidratación aumenta el riesgo de golpe de calor porque impide la sudoración, un mecanismo de nuestro cuerpo para bajar la temperatura. Y, cuando esta última se eleva, se produce un aumento de la sudoración para intentar bajarla. Si a este proceso no se une una reposición adecuada de líquidos, puede aparecer la deshidratación", ha detallado.

La especialista ha llamado a prestar atención sobre los posibles primeros signos de deshidratación, que incluyen sensación de sed, aunque no muy intensa, ligero incremento del pulso, estado de ánimo algo inquieto o una leve pérdida de peso. Si la deshidratación ha avanzado, pueden aparecer también sequedad en la boca y otras mucosas, poca o nula producción de orina, menor turgencia en la piel, ojos hundidos, pulso débil, taquicardia, confusión, apatía, mareos y desmayos.

Ante estos signos, ha señalado la importancia de que los familiares reaccionen con rapidez y ayuden a la persona a reponer líquidos "cuanto antes". "Si la deshidratación es leve, el agua fresca es la opción preferible y, si hubiera avanzado, existen soluciones de rehidratación oral que ayudan a reponer las pérdidas del organismo, especialmente útiles en ancianos y niños. En cambio, los zumos y refrescos no están recomendados", ha apuntado, al tiempo que ha precisado que, si la deshidratación fuera grave, se debe solicitar ayuda médica.

GOLPE DE CALOR

En cuanto a los síntomas indicativos de un golpe de calor, la experta ha referido que el principal es el aumento de la temperatura corporal por encima de los 40ºC, acompañado de piel seca y caliente, sensación de boca pastosa, ausencia de sudor, dolor de cabeza, sed intensa, respiración rápida, sensación de falta de aire, taquicardia y pulso rápido, calambres musculares en los brazos, náuseas y vómitos, mareos, confusión, desorientación e, incluso, pérdida de conciencia.

"En el caso de la población mayor, el reconocimiento del golpe de calor se ve dificultado por otras dolencias que pueden provocar los mismos síntomas, pero, si estos coinciden con un periodo de altas temperaturas, hay que pensar en un golpe de calor y seguir las pautas indicadas en estos casos, ya que, como hemos comentado, la inmediatez en la actuación puede llegar a ser crucial", ha resaltado.

Según ha explicado, la primera pauta ante este tipo de situación es llamar a emergencias (112) para solicitar ayuda médica. Mientras llega, es necesario bajar la temperatura corporal de la persona a 37ºC lo antes posible, para lo que hay que recostarla a la sombra y en una zona bien ventilada. Luego se le debe quitar o aflojar la ropa y aplicar toallas, compresas o paños fríos sobre cuello, ingles, axilas y cabeza. Si está consciente, se le debe ofrecer agua, que ha de beber poco a poco.

La experta ha advertido del especial riesgo para las personas mayores con daño cognitivo o enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, con dolencias crónicas como la diabetes o la enfermedad cardiovascular, con sobrepeso o en quienes usan fármacos que acrecientan la deshidratación.

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