Las personas con más de 65 años registran las mayores tasas de letalidad por accidentes de tráfico

EXCESO DE VELOCIDAD
EUROPA PRESS
Actualizado 19/12/2017 14:03:25 CET

MADRID, 19 Dic. (EUROPA PRESS) -

Las personas con más de 65 años registran las mayores tasas de letalidad por accidentes de tráfico, denuncia el doctor Eladio Jiménez Mejías, miembro de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), quien demanda mayor prevención desde las consultas del médico de familia para reducir la alta tasa de siniestralidad.

Según datos de 2016 de la Dirección General de Tráfico (DGT), el número aproximado de conductores mayores de 65 años superaba los 3,8 millones; durante este mismo año, los mayores de 65 años implicados en accidentes de tráfico con víctimas representaron el 11 por ciento del total de accidentes acaecidos en España.

Además, recuerdan que los mayores de 65 años representan en el momento actual el 19 por ciento de la población y el 14 por ciento del censo de conductores, unas cifras en aumento debido al evidente envejecimiento de la población.

Teniendo en cuenta que es la Atención Primaria de Salud el nivel asistencial más comúnmente frecuentado por los mayores de 65 años, son estos profesionales los que tienen un conocimiento más completo sobre las patologías y los fármacos que consume el anciano, y dispone de la información sobre el contexto familiar y social que rodea a estos pacientes.

Todo ello, en opinión de Jiménez, "sitúan a este profesional en una posición privilegiada, tanto para identificar conductores potencialmente de riesgo como para llevar a cabo estrategias preventivas de la accidentalidad por tráfico en este colectivo".

Desde SEMERGEN, recuerdan que el médico puede ayudar a proteger al conductor anciano y evitarle accidentes prevenibles. "El hecho de que su papel en la prevención de este problema no esté claramente definido es probablemente atribuible a una insuficiente concienciación, al desconociendo de herramientas preventivas a su alcance y, sobre todo, según señalan ellos mismos, a la falta de tiempo en sus agendas", recuerda Jiménez.

El papel que puede jugar el médico de familia en la prevención de accidentes de tráfico en personas con edad avanzada puede ser un complemento perfecto de las campañas de concienciación de la DGT, y viceversa. "El alcance de estas campañas puede convertirse en un factor facilitador a la hora de que el médico de Familia aporte al anciano un consejo sobre la necesidad de restringir la conducción a zonas conocidas o evitar conducir tras el consumo de ciertos fármacos, por ejemplo", indica el experto.

FACTORES Y RECOMENDACIONES

Hay que tener en cuenta que entre los factores más frecuentes se encuentra el consumo de fármacos, deterioro cognitivo asociado a la edad y presencia de pluripatología, el tridente que está detrás de la mayor parte de accidentes de tráfico en personas de edad avanzada.

Más específicamente, la visión, el estado cognitivo y las funciones o habilidades motoras (por ejemplo, la fuerza, la coordinación y la flexibilidad) son tres dominios clave necesarios para la conducción segura; además, una adecuada elección y manejo de los fármacos que utilizan los ancianos, ayudaría a disminuir la tasa de lesiones por tráfico.

A juicio del doctor Gómez Peligros, miembro del Grupo de Trabajo de Actividades Preventivas y Salud Pública de SEMERGEN, "desde la Atención Primaria es necesario realizar actividades preventivas para disminuir las lesiones por tráfico, y diferentes instituciones nacionales e internacionales así lo recomiendan".

El médico señala cinco apartados básicos a tener en cuenta, como son la historia clínica, que comprende la evaluación de los hábitos de conducción y revisión de la historia clínica en busca de fármacos y enfermedades que puedan interferir en la conducción; y la evaluación de las enfermedades que presenta, priorizando el estado funcional y las complicaciones que desencadenan

Asimismo, hay que controlar la prescripción de fármacos, preferente de aquellos medicamentos que no interfieran en la conducción y, si no es posible, minimizar sus efectos; administrar consejos útiles sobre distracciones, consumo de alcohol, hábitos de conducción, etc, y, finalmente, evaluar si existe riesgo de conducción insegura.