Archivo - Anciano sentado mirando por la ventana. - KUPICOO/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 11 Jun. (EUROPA PRESS) -
En personas con fragilidad física, la hipertensión arterial podría estar asociada a un menor riesgo de demencia, según un estudio de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos) publicado en 'Neurology', la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología.
El estudio no halló un menor riesgo de demencia en personas con hipertensión arterial que gozaban de mayor salud. La hipertensión arterial se asoció a un mayor riesgo de demencia en personas sin signos de fragilidad. El estudio no demuestra que tener presión arterial alta y fragilidad cause un menor riesgo de demencia; solo muestra una asociación.
QUÉ ES LA FRAGILIDAD
La fragilidad física se define como la presencia de tres o más de estos cinco síntomas: cansancio frecuente; poca o ninguna actividad física; marcha lenta; baja fuerza de agarre; y pérdida de peso involuntaria. Los investigadores definieron la prefragilidad como la presencia de uno o dos de estos síntomas. Para el estudio, se comparó a personas con prefragilidad y fragilidad con personas que no presentaban ninguno de los síntomas, a quienes se definió como robustas.
"Dado que la hipotensión se ha asociado con peores resultados en personas frágiles, queremos analizar cómo se relaciona la presión arterial con el riesgo de demencia en este grupo", acuña el autor del estudio, Jason R. Smith, doctor en filosofía de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.
DATOS DE 6.135 PERSONAS CON PROMEDIO DE 75 AÑOS
"Si bien la hipertensión sigue siendo una preocupación para la mayoría de las personas, es posible que debamos considerar la salud general de los pacientes y si presentan signos de fragilidad al evaluar cómo controlar su presión arterial", señalan.
Para el estudio, los investigadores analizaron datos de 6.135 personas con una edad promedio de 75 años, a quienes se les dio seguimiento durante una mediana de nueve años. Al inicio del estudio, 334 personas cumplían los criterios de fragilidad, 2.376 los de prefragilidad y 2.383 los de robustez.
Durante el estudio, el 30% de las personas con fragilidad o prefragilidad desarrollaron demencia, en comparación con el 16% de las personas robustas. Entre los participantes con prefragilidad o fragilidad, aquellos con presión arterial elevada y aquellos con hipertensión desarrollaron demencia a una tasa de 29,5 y 41,2 casos, respectivamente, por cada 1.000 personas-año, en comparación con 42,3 casos por cada 1.000 personas-año para aquellos con presión arterial normal.
Las personas-año representan tanto el número de personas en el estudio como el tiempo que cada persona pasó en él. Para los participantes robustos, aquellos con presión arterial elevada e hipertensión desarrollaron demencia a una tasa de 13,3 y 20,2 casos, respectivamente, en comparación con 12,6 para aquellos con presión arterial normal.
Cuando los investigadores ajustaron los datos para tener en cuenta otros factores que podrían afectar el riesgo de demencia, como la edad, el tabaquismo y la diabetes, descubrieron que las personas con signos de fragilidad y presión arterial elevada tenían un 32% menos de probabilidades de desarrollar demencia que aquellas con presión arterial normal. Los participantes robustos con presión arterial alta tenían un 39% más de probabilidades de desarrollar demencia que aquellos con presión arterial normal.
Una limitación del estudio es que los investigadores no tuvieron en cuenta la edad a la que los participantes presentaron por primera vez síntomas de afecciones vasculares ni la eficacia con la que se controlaron dichas afecciones con el tratamiento. El estudio contó con el apoyo de los Institutos Nacionales de Salud y la red Sense Network.