La identificación de los 'genes de longevidad' podría conducir a nuevas terapias farmacológicas que alarguen la vida

Actualizado 25/04/2017 18:21:14 CET
Abuelo, anciano
PIXABAY

MADRID, 25 Abr. (EUROPA PRESS) -

La identificación de los "genes de longevidad" por parte de los investigadores de la Facultad de Medicina Albert Einstein en Nueva York (Estados Unidos) podría conducir a nuevas terapias farmacológicas que podrían ayudar a las personas a vivir más tiempo de y de forma más saludable, evitando o retrasando significativamente la aparición de enfermedades relacionadas con la edad como, por ejemplo, el Alzheimer, la diabetes tipo 2 o algunas enfermedades cardiovasculares.

"El envejecimiento tiene biología y esta biología puede ser dirigida a extender la vida saludable", ha explicado el director del trabajo, el doctor Nir Barzilai, durante la conferencia inaugural del I Congreso Interdisciplinar en Genética Humana, organizada con el apoyo de la Fundación Instituto Roche.

En concreto, en el estudio principal, se está evaluando longitudinalmente a la descendencia de estas personas centenarias, comparándolos con personas de similares características pero que no proceden de padres con una longevidad tan elevada, todo ello con el objetivo de analizar los efectos de 'los genes de la longevidad'.

"Con la secuenciación de los exámenes esperamos encontrar más mutaciones que puedan traducirse en un futuro en un tratamiento. Ahora bien, el ser humano no está genéticamente preparado para ser inmortal. Nunca seremos capaces de superar este desafío, sin embargo, hay mucho que mejorar para alcanzar nuestro límite potencial de vida, que es aproximadamente de 115 años", ha apostillado.

Ya se cuentan con varios descubrimientos de 'genes de la longevidad' que están siendo investigados como posibles dianas terapéuticas, incluyendo CETP, APOC3 e IGF-1R, por lo que ya se está trabajando en la prueba de concepto. Incluso, ya se están desarrollando fármacos basados únicamente en la genética humana. De hecho, algunos fármacos están ya aprobados para el uso humano (metformina acarbosa), otros están disponibles pero necesitan mejoras (como rapamicina y los senolíticos) y otros pueden desarrollarse de manera convencional.

"Lo importante es que es posible un futuro próximo en el que el envejecimiento no necesariamente se acompañe de dolor y degradación física y mental. Vivir hasta edades muy avanzadas de una forma saludable es un objetivo factible, aunque realmente el reto, si queremos tener éxito, es que empecemos a considerar el envejecimiento como un objetivo terapéutico", ha zanjado.

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