Publicado 03/08/2021 14:18CET

Hidratación y control de exposición al sol, claves para que la playa sea un lugar seguro para los mayores

Archivo - Tres ancianos descansan en el paseo marítimo de la playa de la Malvarrosa durante la fase 2 de la desescalada en la pandemia de coronavirus COVID19. En Valencia, España, a 3 de junio de 2020.
Archivo - Tres ancianos descansan en el paseo marítimo de la playa de la Malvarrosa durante la fase 2 de la desescalada en la pandemia de coronavirus COVID19. En Valencia, España, a 3 de junio de 2020. - Ivan Terron / Europa Press - Archivo

MADRID, 3 Ago. (EUROPA PRESS) -

Se acerca el verano y muchas familias quieren aprovechar sus fechas vacacionales para realizar algún desplazamiento. En muchos casos, se decantan por destinos de costa donde poder disfrutar de la playa. Sin duda, es una gran elección, pero se deben tener en cuenta algunas precauciones en caso de ser personas mayores.

Las playas son espacios que pueden ser muy disfrutables y beneficiosos para los más mayores del hogar. "Nadando se hace un ejercicio muy completo, mejora el metabolismo, es relajante, favorece el sueño y mejora la circulación, entre otros muchos beneficios para la salud", explica el director Médico, Calidad e Innovación de Sanitas Mayores, David Curto.

Por lo tanto, si se añaden unos simples consejos preventivos, se lograrán todos estos aportes saludables y se evitarán riesgos, garantizando así unas vacaciones seguras y agradables para todos los miembros de la familia.

1. Acompañamiento. Los mayores deben bañarse siempre acompañados de un adulto para prevenir cualquier problema o emergencia, como la picadura de una medusa o ahogamientos. Además, en los últimos años se han popularizado unas boyas de seguridad que son altamente recomendables.

2. Zonas controladas. Es recomendable refrescarse en zonas poco profundas, con poco oleaje, donde siempre hagan pie en el fondo y con buena visibilidad para los socorristas. Además, solo cuando haya bandera verde.

3. Temperatura del agua. Entrar en el agua del mar de forma pausada y progresiva para que el cuerpo se vaya acostumbrado poco a poco a la bajada de la temperatura es muy beneficioso. Una vez dentro, en cuanto se sienta frío, se debe salir del agua sin esperar a que resulte incómodo.

4. Precaución con el sol. Uno de los mayores peligros en la playa es la exposición al sol. Las altas temperaturas son un peligro, por lo que conviene acudir a la playa en franjas horarias donde el sol tiene menos fuerza y evitando las horas centrales del día. Así habrá menos riesgo de deshidratación e insolación, entre otros peligros.

5. Cuidar la piel. Otro elemento que debe cuidarse mucho es la piel, que en el caso de las personas mayores sufre de mayor sequedad y no debe exponerse al sol. Siempre se debe estar bajo una amplia sombra y usar un protector solar del máximo factor posible.

6. Cuidar la postura. Es habitual pasar muchas horas en la playa a lo largo del día y así exprimirla máximo, pero se debe cuidar la higiene postural a lo largo de todas esas horas. Para ello, no se recomienda estar sentado durante muchas horas, sino levantarse, estirar las piernas y caminar regularmente.

Durante el tiempo que se esté tumbado o sentado, lo más recomendable es en una silla o tumbona de calidad, con buenos respaldos y soportes que garanticen una buena postura para espalda y cuellos, y así se evitarán algunas lesiones o contracturas que surgen al apoyarse sobre la arena.

7. Hidratación. Un principio muy básico, pero no por ello menos importante, es la constante hidratación. Se debe beber agua con mucha frecuencia sin esperar a tener sed, además de que se puede complementar con el consumo de frutas, zumos y batidos que también hagan su aporte de agua, vitaminas y minerales.