La falta de diversidad de anticuerpos puede hacer que los ancianos sean más susceptibles a la gripe

Publicado 20/02/2019 7:23:32CET
FLICKR / MANUEL MARTÍNEZ MANZANO - Archivo

MADRID, 20 Feb. (EUROPA PRESS) -

La vacuna contra la gripe puede ser menos efectiva en los ancianos debido a que sus células B son menos capaces de producir anticuerpos que puedan adaptarse para protegerse contra nuevas cepas virales. Con la edad, las células B y los anticuerpos que secretan adquieren menos mutaciones que proporcionarían una protección flexible contra el virus de la gripe en constante cambio, según informan los investigadores este martes en la revista 'Cell Host & Microbe'.

"La principal implicación es que cuando un virus de la influenza de reciente circulación infecta a personas de edad avanzada, no tienen la herramienta adecuada para combatirlo porque sus anticuerpos no son tan protectores", explica el autor principal del estudio, Patrick Wilson, de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos. "Nuestros hallazgos podrían utilizarse por la comunidad de vacunas para hacer mejores vacunas y mejorar la protección de la población anciana", agrega.

Se cree que el efecto perjudicial del envejecimiento en el sistema inmunológico es una causa importante de enfermedad y muerte en adultos mayores al incrementar la susceptibilidad a infecciones bacterianas, fúngicas y virales. La gran mayoría de las muertes por gripe se producen en poblaciones mayores de 65 años, y las personas de edad avanzada tienen una respuesta de anticuerpos significativamente reducida a la vacunación contra la influenza. Como resultado, la influenza es una de las principales causas de muerte en los ancianos, y la vacuna protege solo a una parte de esta población.

CÉLULAS B SIN ADAPTACIONES NUEVAS

Para comprender los mecanismos subyacentes, Wilson y su equipo compararon cómo las células B y los anticuerpos de adultos mayores y jóvenes responden a la vacunación con diferentes cepas de gripe. Mientras que las células B de sujetos más jóvenes mostraron una continua acumulación reciente de mutaciones, los ancianos parecían tener un repertorio de células B esencialmente fijo, sin adaptaciones recientes que permitirían la evolución de las células B a cepas divergentes del virus de la influenza.

Además, los anticuerpos de los ancianos son menos potentes y menos capaces de proteger contra el virus de la gripe. Los anticuerpos de sujetos ancianos solo atacan proteínas y estructuras conservadas del virus de la gripe, con menos mutaciones que permitirían respuestas efectivas contra las cepas virales en evolución. En contraste, los anticuerpos de individuos más jóvenes son más capaces de reconocer moléculas recientemente mutadas en el virus de la gripe.

Los hallazgos sugieren que los anticuerpos de individuos de edad avanzada surgen de células B de memoria con reactividad cruzada generadas temprano en la vida, con una adaptación reducida a cepas recientes del virus de la influenza. Por ejemplo, el 47 por ciento de los anticuerpos generados a partir de individuos ancianos se unieron a seis o más cepas del virus de la gripe en comparación con solo el 12 por ciento para los adultos jóvenes. Además, los anticuerpos de los individuos ancianos tenían una mayor afinidad con las cepas históricas que circulaban durante su infancia y una menor afinidad con las cepas más contemporáneas.

A pesar de estas observaciones, la vacunación sigue siendo la mejor manera de proteger a las personas de edad avanzada de la infección por el virus de la gripe. "No estamos diciendo que las personas no deben vacunarse o que las vacunas actuales son inútiles para las personas mayores", recalca la primera autora Carole Henry, de la Universidad de Chicago.

Actualmente, los científicos están trabajando para comprender las bases biológicas subyacentes de sus observaciones. Desde un punto de vista clínico, los hallazgos sugieren que las vacunas que conducen mutaciones protectoras en las células B deben ser una prioridad para mejorar la inmunidad contra la influenza en los ancianos. "Las vacunas más recientes desarrolladas especialmente para la población anciana están ahora en el mercado y podrían ayudar a inducir más anticuerpos protectores --dice Wilson--. El próximo paso será evaluar la adaptabilidad de los anticuerpos en individuos ancianos inmunizados con estas vacunas".

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