Experta avisa de que la soledad, discapacidad y la pérdida de visión aumentan el riesgo de desnutrición en los mayores

Actualizado 04/12/2017 14:45:48 CET
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MADRID, 4 Dic. (EUROPA PRESS) -

El dietista-nutricionista del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad Valenciana (CODiNuCoVa), Imma Girba, ha avisado de que la soledad, discapacidad y la pérdida de visión aumentan el riesgo de desnutrición en los mayores.

En España viven 8,6 millones de personas mayores de 65 años, situándose la esperanza de vida en los 80,4 años en los hombres y en 85,9 años en las mujeres. De todas las necesidades, la alimentación es esencial en cualquier etapa de la vida pero al igual que en la primera infancia, necesita ser adaptada a los mayores teniendo en cuenta factores como patologías asociadas a la edad y a la medicación.

Y es que, según las estadísticas, la prevalencia de desnutrición entre ancianos que están cuidados en casa a cargo de familiares o ayuda doméstica es entre un 5-10 por ciento y de un 30-60 por ciento entre los que en residencias para mayores.

"En la tercera edad, de los 60 años en adelante, aumentan las patologías relacionadas con hábitos de vida y de alimentación como obesidad, enfermedades cardíacas, osteoporosis o cáncer, que sumadas a la polimedicación hacen que disminuya la absorción de nutrientes pudiendo llegar fácilmente a la malnutrición si falta una alimentación adecuada", ha detallado.

En este sentido, la experta ha avisado de que uno de los retos para la restauración colectiva en residencias de la tercera edad es adaptar el servicio para satisfacer "plenamente" las necesidades nutricionales los mayores, teniendo en cuenta factores psicosociales en la elaboración y presentación de las comidas, no solo la practicidad.

Por ejemplo, las personas mayores que viven fuera de su entorno no pueden elegir en la mayoría de las ocasiones qué van a comer por su deterioro o la imposibilidad de cocinar en el propio centro. A esto hay que añadir dificultades relacionadas con la masticación y la deglución.

"Los triturados habituales es la preparación más fácil, pero también la opción menos satisfactoria; la persona mayor siente que todas las comidas son iguales, con lo que disminuye el estímulo y el gusto por comer. En muchos casos, la comida se asemeja a la de los colegios, sobre todo en cocina transportada, cuando son grupos de edad completamente diferentes, con gustos y necesidades distintas", ha enfatizado Girba.

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