Un estudio revela que el 6% de ancianos reduce algún fármaco al entrar en una residencia

T.Andreu y C.Pascual
EUROPA PRESS
Publicado 23/02/2018 15:26:39CET

Acra atribuye el descenso a una mejora de los hábitos diarios, sobre todo en nutrición

BARCELONA, 23 Feb. (EUROPA PRESS) -

El ingreso en una residencia reduce en una media del 6,2% de los usuarios la toma de un fármaco específico, al cabo de un año, según un estudio de la patronal Associació Catalana de Recursos Assitencials (Acra) que ha señalado que la mayoría que bajan son fármacos relacionados con los hábitos de salud, sobre todo nutricionales.

El estudio ha seguido a 1.000 personas --con una media de 86 años en mujeres y 84 en hombres-- en 21 residencias de toda Catalunya --la mayoría del área metropolitana de Barcelona-- y han seguido la toma de fármacos que hacían en casa, y a los seis y 12 meses de ingresar, ha explicado en rueda de prensa este viernes, el director de estrategia de Acra, Toni Andreu.

"El entorno de la residencia crea unas condiciones que ayudan a proteger al paciente del uso inadecuado de fármacos" así como en sus hábitos diarios, ha mantenido el también coordinador del estudio, que ha calificado de pionero por ser el primero que conocen en el mundo que estudie el impacto de la institucionalización en la toma de fármacos con esta muestra.

En concreto ha estudiado 41 fármacos de diez grupos terapéuticos, a través de un sistema de monitorización de las tomas diarias en los usuarios desarrollado por Acra, ante lo que Andreu ha destacado la necesidad de que se recaben los indicadores de salud, que abordarán para conocer por ejemplo el uso que se hace de los servicios de Urgencias desde estos centros.

Algunos de los fármacos más representativos en los que se da una reducción de usuarios son el antihipertensivo Enalapril --que pasó de 170 personas que lo tomaban de media a 158--, el antidiabético Metformina --de 104 a 96--, la Simvastatina - para la hipercolesterolemia y la prevención de cardiopatías, que pasa de 148 a 110--, y la Digoxina -- insuficiencia cardiaca, de 46 a 38--.

EL IMPACTO DEL CAMBIO

Aumentó el número de personas que tomaban el diurético Furosemida --de 190 a 230-- y el neuroléptico Quetiapina --148 a 180--, mientras que en algunos se da un incremento a los seis meses de ingresar en la residencia y vuelve a descender al año: ocurre con el ansiolítico Lorazepam, el neuroléptico Risperidona, y el analgésico Paracetamol, lo que han vinculado al ajetreo que produce en algunos el cambio de sitio en el que vivir.

Los que mantienen su toma, reducen la dosis de Digoxina --muy significativa, de 0,8 miligramos (mg) a 0,20--, Metformina --de 1.400 mg a 1.200--, y ligeramente en el hipertensivo Amlodipino, pero se incrementa la dosis en el caso de la Risperidona --de 2,5 a casi 4 mg--, y muy ligeramente en la mayoría --algunos miligramos o décimas de miligramos-- como en Enalapril, Lorazepam, Quetiapina, Paracetamol, Furosemida, y Simvastatina.

A preguntas de los periodistas, Andreu ha explicado que este ligero aumento en algunos casos "no es significativo" y en otros se debe a que no se tomaba la dosis adecuada, a lo que se añade también el factor de la edad, por ser cuando ha pasado un año.

La presidenta de la patronal, Cinta Pascual, ha defendido que este estudio desmiente estereotipos sobre las residencias que no son ciertos, como que se dé más medicalización o más contenciones, y ha puesto en valor que en los centros hay unos hábitos positivos que cuesta más que se den cuando es un anciano que vive solo, y que se siguen más cuando vive con familiares.

POLIMEDICACIÓN

También ha alertado de que la polimedicación --la toma de más de un fármaco-- conlleva riesgos de falta de adherencia al tratamiento --ya sea por no tomarlo o que se haga de forma y en dosis inadecuadas-- y de generar una "cascada" de fármacos, en los que se compensa con uno nuevo el efecto inadecuado que produce otro.

Calculan que el 20% de la población mayor de 65 años está polimedicada, y el estudio ha detectado que la entrada en la residencia hace que aumente el número de personas que no toman ninguno, disminuye el de los que toman uno, y aumenta ligeramente los de dos y más de tres.