La diabetes en los ancianos: los 4 pilares para una calidad de vida

Diabetes
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Publicado 10/09/2018 8:26:48CET

   MADRID, 10 Sep. (EDIZIONES) -

   La diabetes puede aparecer a cualquier edad. Desde los primeros meses de vida hasta los últimos años de la misma. Sin embargo, la diabetes tipo 1 tiene su máxima incidencia en la adolescencia, mientras que la tipo 2 ocurre en torno a la sexta década de vida, cuando prácticamente 1 de cada 4 personas presenta diabetes.

   "De los 422 millones de personas con diabetes en el mundo, más del 90% presentarían al tipo 2, de los cuales 122 millones tendrían más de 65 años. En 2045 se estima que alcanzaremos los 253 millones de personas mayor s con diabetes, lo cual nos da una idea del reto sanitarios, social y económico al que nos enfrentamos", destaca en una entrevista con Infosalus Alfonso López Alba, endocrinológo del Hospital Vital Álvarez Buylla de Mieres (Asturias).

   Según destaca el también director de comunicación de la Sociedad Española de Diabetes (SED), esta enfermedad en las personas mayores puede influir sustancialmente en su calidad de vida. Por ello, aboga por establecer objetivos de control y estrategias de tratamiento adaptados a sus circunstancias personales, y en el caso de las personas dependientes, a su entorno de cuidadores.

   "La supervisión de una alimentación equilibrada, el cumplimiento del tratamiento farmacológico, y las estrategias de actividad física y de controles de glucemia, constituyen lo pilares para que una persona mayor con diabetes conserve su calidad de vida", añade.

   Además, subraya que entre el 30-40% de las personas ancianas presentan fragilidad, un 10% dependencia y entre el 50-60% podrían considerarse lo que se denomina como 'ancianos robustos' (con buena calidad de vida y autosuficientes). "La presencia de una diabetes mal controlada puede influir negativamente en su estatus de salud", sostiene el endocrinólogo.

CUIDADO CON EL TRATAMIENTO

   Sobre el tratamiento de la diabetes en la etapa anciana, el doctor López Alba indica que diversos e importantes estudios han demostrado que el intentar lograr objetivos muy ambiciosos y estrictos de control en personas ancianas puede no solamente no ser favorable, sino reducir la esperanza de vida y su calidad.

   "Por tanto, el tratamiento debe ser explicado y consensuado con el paciente para llegar al mejor compromiso entre el grado de control metabólico y la seguridad. En ello, los protocolos de actuación en personas con diabetes han sido pioneros en establecer criterios para intentar lograr un óptimo punto de equilibrio según la situación vital, expectativa de vida y fragilidad", agrega.

   En cuanto a los aspectos nutricionales que hay que tener en cuenta, el endocrinólogo y miembro de la SED recuerda que la dieta constituye uno de los pilares fundamentes en el tratamiento de la persona mayor con diabetes, no sólo en lo que hace referencia a lograr el mejor control metabólico posible sin riesgos, sino a la hora de evitar tanto la sarcopenia (la pérdida de la masa muscular), como la osteoporosis (la pérdida de la calidad del hueso); dos situaciones que predisponen a caídas y fracturas, y que constituyen las causas principales de fragilidad y de dependencia. "Por tanto el cumplimiento de la dieta puede tener una mayor laxitud y personalización", afirma.

   Por otro lado, el doctor López Alba, endocrinológo del Hospital Vital Álvarez Buylla de Mieres (Asturias), señala que más que deporte se debería hablar de programas de ejercicio físico, siendo el más recomendable el caminar de forma sistemática, lo que aumenta la cantidad de actividad física semanal. "Ello es muy beneficioso y contribuye en gran medida a la mejora de salud. Los programas dirigidos al desarrollo de la fuerza muscular, y que utilicen aparataje como pesas, deben ser supervisados por profesionales con conocimiento y formación específica", avisa.

   En este sentido, recalca que en personas ancianas con bajo nivel de actividad física previo, se debe establecer un volumen inicial bajo de entrenamiento que facilite la adherencia al programa alargó plazo.

   A su juicio es también muy conveniente, tanto si la persona mayor con diabetes tiene buena salud, o es frágil o dependiente, el disponer de un aparato de análisis de la glucemia capilar, no para realizarlo de una forma intensiva si no está indicado, sino para servirnos de a modo salvavidas que nos pueda ayudar a detectar precozmente las situaciones de una posible descompensación de la diabetes, tanto las hipoglucemias o temidas bajadas de azúcar, especialmente peligrosas en personas ancianas, como las hiperglucemias, que incrementan el riesgo de deshidratación e infecciones, y prevenir así sus consecuencias.