Publicado 07/04/2020 7:40:36 +02:00CET

Descubren nuevos biomarcadores para detectar la fragilidad en ancianos

Anciano, persona mayor
Anciano, persona mayor - CEDIDA / AIS GROUP - Archivo

MADRID, 7 Abr. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Unidad de células G0 de la Universidad de Graduados del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa (OIST), junto con colaboradores de la Unidad de Geriatría de la Universidad de Kyoto, han examinado metabolitos sanguíneos de pacientes ancianos frágiles y no frágiles y han encontrado 15 metabolitos cuyos niveles en la sangre se correlacionan con la fragilidad, según publican en la revista 'PNAS', lo que arroja luz sobre las causas del trastorno y cómo podría revertirse.

La sociedad humana está envejeciendo a nivel mundial y un efecto secundario de esto es que los trastornos relacionados con la edad, como la fragilidad, son cada vez más comunes. La fragilidad incluye, no solo discapacidades físicas, sino también una disminución en la función cognitiva y un aumento en varios problemas sociales. La prevalencia de este trastorno entre las personas mayores de 65 años se estima en 120 millones de personas en todo el mundo.

Pero, debido a su pequeño rango de actividades, las personas que sufren de fragilidad a menudo están ocultas. Tienden a quedarse en casa y fuera de la vista del público. Pueden tener dificultades para caminar, sufrir pérdida de memoria y encontrar tareas esenciales, como sacar la basura o limpiar la casa, muy difícil. Como tal, las personas frágiles requieren más ayuda que sus pares sanos. Y aunque ha habido alguna indicación de que la fragilidad puede ser reversible, aún no se han establecido tales intervenciones. El primer paso para curar la fragilidad es encontrar una forma eficiente de diagnosticar el trastorno.

Para este estudio, los investigadores observaron a 19 pacientes de edad avanzada, todos mayores de 75 años, y midieron si sufrían de fragilidad a través de tres pruebas de análisis clínicos: la escala frágil de Edmonton (EFS), la evaluación cognitiva de Montreal (MoCA-J), y el Timed Up and Go Test (TUG).

"Tanto el EFS como el MoCA-J nos dieron una indicación de la función cognitiva de los individuos, mientras que el TUG nos permitió evaluar su capacidad motora --explica el profesor Mitsuhiro Yanagida, quien dirige la Unidad en OIST--. Entre ellos, también mostraron estado de salud, estado de ánimo, memoria a corto plazo y otras indicaciones, por lo que nos dieron una idea clara de quién padecía el trastorno".

Al utilizar estas tres pruebas, los investigadores encontraron que nueve de los 19 individuos encajaban en la categoría de ser frágiles, mientras que los otros diez no, sin embargo, algunos aún sufrían de deterioro cognitivo o hipomovilidad, un síndrome que dificulta el movimiento.

Luego, los investigadores tomaron muestras de sangre de los 19 pacientes y observaron de cerca los metabolitos: pequeñas moléculas de aminoácidos, azúcares, nucleótidos y más que forman nuestra sangre.

Probaron 131 metabolitos y descubrieron que 22 de ellos se correlacionaban con la fragilidad, el deterioro cognitivo y la hipomovilidad. Los pacientes que sufrieron estos trastornos tendieron a tener niveles más bajos de la mayoría de estos metabolitos.

"Los metabolitos sanguíneos son útiles como biomarcadores para encontrar, diagnosticar y observar síntomas de fragilidad --añade el Takayuki Teruya, técnico de la Unidad de Investigación en la Unidad de Células G0--. Al usar un análisis de sangre simple, podríamos comenzar a diagnosticar la fragilidad desde el principio y alargar las expectativas de vida saludable mediante una intervención temprana".

Los 22 metabolitos identificados incluyeron metabolitos antioxidantes, aminoácidos y metabolitos relacionados con el músculo o el nitrógeno. Quince de ellos se correlacionaron con la fragilidad, seis indicaron deterioro cognitivo y doce indicaron hipomovilidad. Los metabolitos que se correlacionaban con la fragilidad se superponían con cinco de los que indicaban deterioro cognitivo y seis que indicaban hipomovilidad.

Estos metabolitos incluyen algunos de los marcadores de envejecimiento en personas sanas informados por el mismo grupo en 2016. Esto sugiere que la gravedad del envejecimiento biológico, que varía entre las personas, podría controlarse desde una etapa temprana de la vejez midiendo los biomarcadores sanguíneos.

"Notablemente, encontramos que los niveles del antioxidante, la ergotioneina, disminuyeron en los pacientes frágiles --señala el profesor Yanagida--, este metabolito es neuroprotector, lo que significa que las personas que sufren de fragilidad son más vulnerables al estrés oxidativo".

La investigación indica que la fragilidad tiene un perfil metabólico distinto en comparación con otros trastornos relacionados con la edad. Al demostrar un vínculo entre estos metabolitos y los síntomas del trastorno, estos hallazgos podrían conducir a un enfoque diferente para diagnosticar y tratar la fragilidad.

Los investigadores de la Unidad Celular G0 en OIST colaboraron con el doctor Masahiro Kameda y el profesor Hiroshi Kondoh, de la Unidad de Geriatría de la Escuela de Graduados de Medicina de la Universidad de Kyoto. La Universidad de Kyoto y OIST han solicitado conjuntamente una patente para estos hallazgos.