Publicado 12/04/2022 17:22

Así provocó la COVID-19 un aumento de la soledad y la depresión en los mayores

Archivo - Mujer mayor con diabetes y la mascarilla en una revisión médica.
Archivo - Mujer mayor con diabetes y la mascarilla en una revisión médica. - TEMPURA/ISTOCK - Archivo

MADRID, 12 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los índices de depresión y soledad han aumentado entre los mayores durante la pandemia de COVID-19, según un nuevo informe sobre el aislamiento social entre ancianos canadienses realizado por la Universidad Simon Fraser (Canadá).

Los datos de la encuesta se recogieron de los participantes en el Estudio Longitudinal Canadiense sobre el Envejecimiento (CLSA), un estudio nacional a largo plazo que sigue a unas 50.000 personas de todo Canadá con edades comprendidas entre los 45 y los 85 años durante al menos 20 años.

Las mujeres mayores fueron las más afectadas, ya que las que tenían entre 65 y 74 años experimentaron un aumento del 67 por ciento en la soledad y un aumento de la depresión del 19 por ciento antes de la pandemia (2011-2015) al 23 por ciento en 2020.

Los datos también muestran que la soledad aumentó en un 45 por ciento entre los hombres de 65 a 74 años, con un aumento de la depresión del 12 al 14 por ciento. Las mujeres y los hombres del grupo de mayor edad, de 75 a 84 años, informaron de un aumento notable pero menor de la soledad, del 37 y el 33 por ciento respectivamente, y de la depresión.

La investigación también reveló que alrededor de dos tercios de las mujeres mayores de 65 años se sintieron separadas de su familia durante la pandemia, en comparación con algo más de la mitad de los hombres mayores de esa edad. Entre todos los grupos de edad y género, alrededor del 22 por ciento se sintió incapaz de acceder a la atención sanitaria.

Los mayores que viven solos corren un riesgo especial de experimentar soledad durante la pandemia. Los mayores de bajos ingresos que viven en viviendas sociales o en centros de asistencia son también más vulnerables al aislamiento social. Otros grupos de alto riesgo son los que viven con demencia o en zonas rurales y remotas, los pueblos indígenas, las minorías étnicas y los adultos mayores inmigrantes, las personas identificadas como LGBTQ+ y los cuidadores no profesionales.