Un análisis de sangre podría revelar cuándo lecanemab está funcionando en pacientes con Alzheimer

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Archivo - Demencia, Alzheimer - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / WILDPIXEL - Archivo
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Publicado: viernes, 25 septiembre 2026 7:55

   MADRID, 25 Sep. (EUROPA PRESS) -

Hasta ahora, saber qué está ocurriendo en el cerebro de una persona con Alzheimer durante un tratamiento no ha sido algo sencillo. Para los pacientes y sus familias, la pregunta es inevitable: ¿está funcionando realmente la terapia y qué está cambiando dentro del cerebro?

   Un nuevo estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis (Estados Unidos), realizado con casi 200 pacientes tratados con lecanemab, un tratamiento anti-amiloide comercializado bajo la marca Leqembi, identificó docenas de proteínas sanguíneas que cambian durante el tratamiento con el fármaco. El hallazgo abre la puerta a una nueva forma de seguir la evolución de los pacientes y plantea una posibilidad que, de confirmarse, podría cambiar el seguimiento de estos tratamientos.

LA SANGRE GUARDA UNA PISTA SOBRE LO QUE OCURRE EN EL CEREBRO

Los niveles de estas proteínas, o biomarcadores, reflejan la salud cerebral, y el estudio identificó cuáles podrían ser útiles para monitorizar los efectos del tratamiento. Los resultados se publican en la revista 'The Lancet Neurology'.

   Cabe recordar que a los pacientes con síntomas iniciales de la enfermedad de Alzheimer se les puede recetar terapia anti-amiloide, que ayuda a eliminar los cúmulos pegajosos de proteína amiloide en el cerebro que caracterizan esta enfermedad. Si bien estos tratamientos no curan el Alzheimer ni restauran la función cognitiva a la normalidad, se ha demostrado que ralentizan su progresión.

    Los efectos de estos tratamientos pueden variar, y hasta ahora no existía ningún método para que los médicos monitorizaran sus efectos en un paciente específico, salvo mediante costosas tomografías cerebrales.

   "Cuando los pacientes quieren saber cómo funcionan los tratamientos anti-amiloides, es difícil darles una respuesta clara", reflexiona la doctora Suzanne Schindler, coautora principal y profesora de neurología en WashU Medicine.

LA PISTA ESTÁ EN DECENAS DE PROTEÍNAS QUE CAMBIAN CON EL TRATAMIENTO

Se sabe, gracias a los ensayos clínicos, que los tratamientos anti-amiloides probablemente ayuden al paciente promedio con síntomas iniciales de Alzheimer, pero actualmente contamos con herramientas limitadas para monitorizar sus efectos. "Sería muy útil disponer de un análisis de sangre que nos indicara cómo está funcionando el tratamiento en cada paciente, especialmente si se está eliminando el amiloide del cerebro y cómo está cambiando este", explica.

   El estudio realizado por Schindler y el coautor principal Carlos Cruchaga, profesor titular en el Departamento de Psiquiatría, incluyó a 197 pacientes con síntomas de la enfermedad de Alzheimer en etapa temprana y evidencia de acumulación de amiloide que recibieron infusiones de lecanemab cada dos semanas durante un máximo de dos años.

   Todos los pacientes fueron tratados en el Centro de Diagnóstico de la Memoria de WashU Medicine, que gestiona una de las clínicas de tratamiento anti-amiloide con mayor volumen de pacientes del país. Se les tomaron muestras de sangre aproximadamente cada seis meses y se les realizaron pruebas cognitivas. Un subgrupo de pacientes también se sometió a pruebas de neuroimagen.

   El equipo de investigación estuvo dirigido por Rui Mu, estudiante de posgrado en el laboratorio de Cruchaga, quien midió 130 proteínas en el plasma, la porción líquida de la sangre. El equipo rastreó cómo variaban los niveles de proteínas con el tratamiento y buscó relaciones entre los niveles de proteínas y los cambios en las puntuaciones cognitivas de los pacientes y la eliminación de amiloide, según se observó en las tomografías cerebrales.

Los pacientes tratados con lecanemab se compararon con 458 personas sin deterioro cognitivo ni acumulación de amiloide y con 1312 personas del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer Knight de WashU Medicine con deterioro cognitivo que no recibían tratamiento anti-amiloide.

   Los investigadores encontraron cambios significativos en 34 proteínas tras el tratamiento. "Varios marcadores de la patología del Alzheimer volvieron a niveles similares a los que se encuentran en individuos cognitivamente sanos, lo que sugiere que el tratamiento estaba eliminando las placas amiloides", detalla Cruchaga, quien también es el director fundador del Centro de Neurogenómica e Informática de WashU Medicine.

   Entre ellos se encontraba un marcador clave de la enfermedad, la proteína tau fosforilada, que se acumula de forma anormal en el cerebro de las personas con Alzheimer. Curiosamente, se observó un aumento en varias proteínas relacionadas con la inflamación. Los fármacos anti-amiloides actúan, en parte, estimulando las células inmunitarias del cerebro, llamadas microglía, y esta activación se caracteriza por la inflamación.

   "Las microglías eliminan el amiloide del cerebro, por lo que tiene sentido que observemos niveles más altos de proteínas relacionadas con la activación microglial. Esto sugiere que el tratamiento está activando el sistema inmunitario según lo previsto", explica Cruchaga. Y, lo que es más importante, ninguno de los cambios inflamatorios se correlacionó con un deterioro cognitivo más rápido.

EL ANÁLISIS DE SANGRE QUE PODRÍA CAMBIAR CÓMO SE SIGUE EL ALZHEIMER

   El equipo identificó biomarcadores que podrían, en el futuro, orientar la toma de decisiones clínicas. Un conjunto de biomarcadores varió con la eliminación de la amiloide, lo que, de confirmarse, podría ayudar a los médicos a determinar la duración del tratamiento con terapia anti-amiloide. Actualmente, la única forma de confirmar la eliminación de las placas es mediante una tomografía cerebral, pero esta prueba no está disponible o es de difícil acceso en muchos lugares.

   Un segundo conjunto de biomarcadores se asoció con cambios en la memoria y el pensamiento de los pacientes, lo que plantea la posibilidad de una prueba pronóstica que podría informar a pacientes y cuidadores sobre qué esperar. Dichas pruebas indicarían la probable progresión de la enfermedad, no específicamente si lecanemab está funcionando. Las pruebas pronósticas podrían proporcionar un punto de referencia útil para todos los pacientes con Alzheimer, incluidos aquellos que reciben tratamientos anti-amiloide.

   El estudio se realizó en una sola clínica y aún no se ha validado en otros lugares, lo que Cruchaga y Schindler describieron como una limitación importante, aunque señalaron que otros grupos están llevando a cabo análisis similares. Si los hallazgos se confirman en otras clínicas y con diversos grupos de pacientes, los investigadores prevén que las pruebas de sangre para monitorizar los efectos de los tratamientos dirigidos al amiloide podrían llegar a la práctica clínica en pocos años.

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