El 51% de las personas que viven en residencias de tercera edad padece disfagia

Residencia, anciano, silla ruedas
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Publicado 10/12/2018 13:51:48CET

MADRID, 10 Dic. (EUROPA PRESS) -

Se estima que el 51 por ciento de las personas que viven en residencias de tercera edad padece disfagia, según datos de Nutricia Advanced Medical Nutrition. La disfagia orofaríngea es la dificultad para tragar y puede ser resultado de diferentes enfermedades del sistema nervioso central, desórdenes neuromusculares y lesiones estructurales.

Con la intención de dar visibilidad y ayudar a la concienciación de esta alteración, la división de nutrición médica y LARES han lanzado la campaña de sensibilización 'Salvemos Vidas'. Esta iniciativa tiene como objetivo formar al personal de los centros de personas mayores en la detección y tratamiento adecuado para estas personas, según el presidente del Grupo Lares, Juan Vela.

Uno de los grandes problemas de esta enfermedad es el alto índice de infradiagnóstico, "con una intervención adecuada y un diagnóstico precoz, se evitarían casi la mitad de las muertes por neumonía por broncoaspiración", una causa que "afecta al 45 por ciento de las personas mayores que viven en residencias", detalla Vela.

Las principales complicaciones de la disfagia son la neumonía por aspiración, la deshidratación y la desnutrición, los cuales incrementan el riesgo de mayor estancia hospitalaria, institucionalización de la persona e incluso mortalidad, entre otras.

CLAVES BÁSICAS PARA DETECTAR Y TRATAR LA DISFAGIA

Generalmente, las personas que sufren disfagia se pueden identificar por la existencia de síntomas como atragantamiento o tos al tragar, babeo, presencia de residuos en cavidad bucal, ronquera o afonía, pérdida de peso, o fiebre e infecciones respiratorias recurrentes.

La forma de comer es otro de los aspectos clave en el tratamiento nutricional de los pacientes, por lo que se recomienda realizar la comida en un entorno tranquilo, sentados de forma erguida y con la barbilla hacia abajo. Igualmente, se debe comer despacio y en pequeñas cantidades, sin utilizar pajitas ni jeringas. Tras la comida, es conveniente mantenerse incorporado durante al menos 30 minutos, así como una correcta higiene bucal.

La modificación de la viscosidad y la textura de los alimentos es fundamental en los pacientes con disfagia. Para ello, deben usarse espesantes tanto en los líquidos como en los alimentos triturados, los cuales deben ser homogéneos y no contener grumos, de forma que no se precise masticación. Deben evitarse alimentos que se peguen en el paladar, que resbalen o que tengan dobles texturas, entre otros.