El uso de testosterona sin control médico puede perjudicar gravemente la fertilidad

Archivo - Imagen de recurso de un test de testosterona.
Archivo - Imagen de recurso de un test de testosterona. - JARUN011/ISTOCK - Archivo
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Publicado: miércoles, 2 septiembre 2026 17:53

MADRID 2 Sep. (EUROPA PRESS) -

El andrólogo de CIRH-Eugin y subdirector del Servicio de Andrología de la Fundació Puigvert, Josvany René Sánchez, ha advertido de que la administración de testosterona sin indicación ni control médico puede inhibir la producción de espermatozoides y comprometer gravemente la fertilidad.

"Muchos hombres creen que la testosterona mejora automáticamente su salud reproductiva y sexual porque se asocia a la masculinidad. Sin embargo, ocurre justamente lo contrario: cuando se administra desde el exterior sin indicación ni control médico, el testículo se duerme, inhibiendo la producción de espermatozoides y comprometiendo gravemente la fertilidad", ha explicado Sánchez.

En este sentido, el Centro de Infertilidad y Reproducción Humana (CIRH) señala las redes sociales han convertido la testosterona y los anabolizantes en un falso atajo hacia el físico ideal. Así, afirman que en las consultas de andrología y reproducción asistida observan una consecuencia directa de este fenómeno: cada vez más hombres jóvenes descubren, en el momento de querer ser padres, que el consumo de testosterona o esteroides anabolizantes ha llevado su recuento de espermatozoides a cero.

Según el CIRH, cuando un hombre introduce testosterona en su cuerpo desde el exterior (mediante inyecciones, geles o pastillas), su cerebro (el hipotálamo y la hipófisis) detecta que ya hay un nivel alto de esta hormona circulando en la sangre. Como respuesta, interrumpe el envío de las señales químicas (las hormonas FSH y LH) que ordenan a los testículos trabajar.

Como consecuencia, la producción natural de testosterona dentro del testículo (que es imprescindible para fabricar espermatozoides) se paraliza, y la producción espermática cae en picado o desaparece por completo (azoospermia).

EVIDENCIA CIENTÍFICA

Asimismo, el CIRH ha recordado que las guías clínicas de la Asociación Europea de Urología (EAU) son categóricas al respecto. En su apartado de salud sexual y reproductiva, la EAU advierte que el uso de testosterona suprime drásticamente la espermatogénesis y contraindica de forma absoluta su prescripción en hombres que deseen tener hijos en el presente o en el futuro.

En esta misma línea se pronuncian la American Urological Association (AUA) y la American Society for Reproductive Medicine (ASRM). Sus guías, actualizadas en 2024, recomiendan evitar totalmente estos compuestos en varones con deseo gestacional. Esta postura se apoya en décadas de estudios, como los publicados en 'Fertility & Sterility', que demuestran el bloqueo directo del eje hormonal, y en revisiones recientes (2025) que señalan el uso estético de anabolizantes como una de las principales amenazas emergentes para la fertilidad masculina moderna.

Por último, Sánchez ha subrayado que, en la mayoría de los casos, los daños son reversibles, aunque no es algo inmediato. Tras abandonar el consumo, la fertilidad puede recuperarse, pero el proceso es lento. Dependiendo de la edad, la dosis, el tipo de anabólico y los años de uso, el testículo puede tardar desde varios meses hasta más de un año en volver a producir espermatozoides de calidad.

Además, en muchos casos, dejar la sustancia de golpe provoca un bajón hormonal severo (hipogonadismo secundario) que requiere tratamientos médicos específicos (terapias de rescate hormonal prescritas por un andrólogo) para activar los testículos de forma segura.

"Cada vez recibimos más pacientes sorprendidos al descubrir que aquello que usaban para mejorar su imagen ahora dificulta su sueño de ser padres. La buena noticia es que, si se ponen en manos de un andrólogo y evitan automedicarse para revertirlo, las posibilidades de recuperar la fertilidad son muy altas", ha finalizado Sánchez.

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