El uso repetido de antibióticos desde la infancia se asocia con más riesgo de intestino irritable

Archivo - Niña enferma en la cama. Antibiótico
Archivo - Niña enferma en la cama. Antibiótico - PHYNART STUDIO/ ISTOCK - Archivo
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Publicado: lunes, 19 octubre 2026 8:17

   MADRID, 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno digestivo común que afecta a más de 60 millones de personas en Europa, causando síntomas como dolor abdominal y cambios en los hábitos intestinales. Si bien investigaciones previas han sugerido una relación entre el uso de antibióticos y el SII, la evidencia sobre si la exposición durante la infancia se asocia con el SII en la edad adulta sigue siendo inconsistente.

    Gran parte de la evidencia existente se basa en el recuerdo de las personas sobre el uso pasado de antibióticos, con una falta de estudios poblacionales que utilicen datos de antibióticos registrados objetivamente durante la infancia.

ANTIBIÓTICOS Y EL INTESTINO IRRITABLE, ESTUDIO EN 2.853

   El uso de antibióticos desde la infancia hasta la edad adulta temprana se asoció con una mayor probabilidad de SII a los 24 años, y esta probabilidad aumentaba a medida que se incrementaba el número de recetas de antibióticos, según un nuevo estudio de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, presentado en la UEG Week 2026 en Barcelona (España).

    Para abordar esta laguna, los investigadores analizaron datos de 2.853 participantes de la cohorte de nacimiento sueca BAMSE, basada en la población. Las recetas de antibióticos se obtuvieron del Registro Sueco de Medicamentos Recetados desde 2005, cuando los participantes tenían entre 9 y 11 años, hasta un año antes de que se evaluara el síndrome del intestino irritable (SII) a los 24 años. Los investigadores examinaron si los participantes habían recibido antibióticos, el número total de recetas recibidas y las clases de antibióticos prescritos.

   A los 24 años, el 10% de los participantes presentaba síndrome del intestino irritable (SII), de los cuales el 79,4% eran mujeres. El uso de antibióticos fue más frecuente entre quienes padecían SII: el 87,8% los recibió durante el periodo de estudio, en comparación con el 80,2% de quienes no lo padecían. Tras ajustar por sexo y nivel socioeconómico familiar, quienes habían recibido antibióticos tenían 1,5 veces más probabilidades de padecer SII que quienes no los habían recibido.

   La probabilidad de padecer síndrome del intestino irritable (SII) aumentó progresivamente con el número de recetas de antibióticos. En comparación con quienes no recibieron antibióticos, los participantes que recibieron una o dos recetas tuvieron 1,3 veces más probabilidades de padecer SII aumentando a 1,6 veces con tres a cinco recetas y a 1,7 veces con seis o más.

    Al examinar las clases individuales de antibióticos, las tetraciclinas y las cefalosporinas siguieron estando significativamente asociadas con una mayor probabilidad de padecer síndrome del intestino irritable (SII) tras ajustar por sexo y nivel socioeconómico familiar. El uso de tetraciclinas se asoció con una probabilidad 1,4 veces mayor de padecer SII, mientras que tres o más prescripciones de cefalosporinas se asociaron con una probabilidad 6,0 veces mayor.

   La doctora Jessica Sjölund, autora principal del estudio, asegura que este representa un importante avance en la comprensión de la relación entre la exposición a antibióticos y el síndrome del intestino irritable (SII). "Al examinar un grupo poblacional de adultos jóvenes con exposición a antibióticos registrada objetivamente desde la infancia y la adolescencia, pudimos abordar las principales limitaciones de investigaciones anteriores, como la dependencia del recuerdo del uso de antibióticos y los registros médicos especializados para identificar el SII, lo que podría no abarcar todo el espectro del SII en la población general", señala.

    Estos hallazgos refuerzan la evidencia epidemiológica de un posible vínculo entre la exposición a antibióticos y el síndrome del intestino irritable, y respaldan la realización de más investigaciones sobre esta relación, aunque no establecen una relación de causalidad.

POR QUÉ NO HAY QUE DEJAR LOS ANTIBIÓTICOS

   Si bien el estudio no investigó por qué la exposición a antibióticos se asoció con el síndrome del intestino irritable (SII), una posible explicación para dicha asociación involucra la microbiota intestinal.

    La doctora Sjölund explica que estudios previos han demostrado que los antibióticos pueden alterar la microbiota intestinal, y estudios observacionales sugieren que estos cambios pueden persistir durante varios años y ser más pronunciados tras tratamientos repetidos. "Dado que se cree que las alteraciones en la microbiota intestinal desempeñan un papel en el SII, esta podría ser una posible vía subyacente a la asociación que observamos", afirma.

   Al hablar sobre los próximos pasos en la investigación, Sjölund comenta que "estudios más amplios y a largo plazo, con evaluaciones repetidas del síndrome del intestino irritable (SII) a lo largo del tiempo, podrían ayudar a determinar si la exposición a antibióticos precede al SII y si el momento de la exposición o el tipo de antibiótico influyen".

   "Un análisis más detallado de las infecciones, otras afecciones de salud y los factores psicológicos y familiares también podría ayudar a esclarecer qué contribuye a esta asociación. Además, las evaluaciones repetidas del microbioma intestinal podrían ofrecer una mayor comprensión de si los cambios en el microbioma están implicados", señala.

   Reflexionando sobre las implicaciones prácticas de los hallazgos, la doctora Sjölund hace hincapié en la necesidad de equilibrar el papel fundamental de los antibióticos con una prescripción cuidadosa.

"Los antibióticos siguen siendo un tratamiento importante, y a veces esencial, para las infecciones bacterianas, y nuestros hallazgos no deberían desincentivar su uso cuando sean necesarios. Más bien, resaltan la posibilidad de efectos a largo plazo por la exposición repetida y refuerzan las razones para evitar la prescripción innecesaria de antibióticos", concluye.

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