El uso inadecuado de complementos alimenticios puede causar toxicidad y alterar el efecto de los medicamentos

Archivo - Suplementos adelgazar.
Archivo - Suplementos adelgazar. - ZINKEVYCH/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: martes, 11 agosto 2026 15:44

MADRID 11 Ago. (EUROPA PRESS) -

La profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), María José Alonso, ha advertido de que utilizarlos complementos alimenticios sin conocer su composición, mezclar varios o alterar su forma de administración puede reducir su eficacia, provocar efectos adversos e interferir con los tratamientos médicos.

"Los complementos funcionan cuando son necesarios, así que debemos comprobar si realmente los necesitamos", ha indicado Alonso, quien ha añadido que el hecho de que un producto se venda sin receta o se presente como natural no significa que sea inocuo ni que resulte necesario.

La especialista ha resaltado que el primer error es utilizar los complementos para sustituir una alimentación equilibrada. "Una buena alimentación aporta fibra, proteínas y otros nutrientes esenciales que no se obtienen de una cápsula", ha apuntado Alonso. Sustituir los alimentos por complementos puede provocar desequilibrios y empeorar el estado nutricional. El propio nombre del producto marca el límite: complementa la dieta, pero no la reemplaza.

Otro de los errores es empezar a tomarlos sin saber si existe un déficit. El hierro, la vitamina D y otros nutrientes se consumen con frecuencia ante síntomas como el cansancio o la caída del cabello, sin comprobar si existe una carencia. Alonso recomienda evitar el uso de estos productos sin una valoración previa.

Además, se debe evitar combinar productos que comparten los mismos ingredientes. Una persona puede tomar al mismo tiempo un complemento para el cabello, otro para la práctica deportiva y un tercero para proteger la piel. Aunque se comercialicen para fines distintos, sus fórmulas pueden tener vitaminas, minerales o antioxidantes en común.

Por otra parte, Alonso advierte de que superar las dosis o prolongar el tratamiento más allá del tiempo indicado aumenta el riesgo de toxicidad hepática y renal, interacciones y efectos secundarios graves. Las vitaminas liposolubles -A, D, E y K- pueden almacenarse en el organismo, lo que facilita su acumulación cuando se consumen en exceso.

LA FORMA DE TOMAR EL PRODUCTO TAMBIÉN IMPORTA

Otro de los errores es ignorar las instrucciones sobre cómo y cuándo tomarlo. Las indicaciones del envase no constituyen un trámite. La hora, la relación con las comidas, la cantidad de agua y la duración del consumo pueden determinar la absorción y la tolerancia al producto.

Alonso pone como ejemplo los suplementos de hierro, que suelen absorberse mejor con el estómago vacío, aunque algunas personas necesitan tomarlos con alimentos para reducir las molestias digestivas.

Tampoco se debe abrir, triturar o romper cápsulas y comprimidos, ya que no siempre es seguro. El recubrimiento puede proteger el ingrediente frente al ácido gástrico, evitar irritaciones, ocultar un sabor desagradable o controlar la velocidad y el lugar de su liberación.

Por otra parte, la experta apunta que los complementos pueden aumentar o disminuir el efecto de los tratamientos habituales. Así, las interacciones más delicadas afectan a los anticoagulantes. La vitamina K puede modificar la acción de fármacos antagonistas de esta vitamina, mientras que dosis elevadas de otras vitaminas y productos vegetales como el ajo, el jengibre o el hipérico también pueden alterar la coagulación o el metabolismo de algunos medicamentos.

Tampoco hay que confiar en promesas rápidas o milagrosas. Los productos que aseguran que permiten adelgazar sin esfuerzo, curar enfermedades o conseguir resultados extraordinarios en pocos días deben despertar desconfianza. Estas afirmaciones suelen carecer de respaldo científico y pueden llevar a abandonar medidas eficaces o tratamientos prescritos.

CUÁNDO PUEDEN FUNCIONAR

En este contexto, Alonso ha señalado que los complementos sí cumplen una función cuando la dieta no cubre las necesidades, existe una carencia comprobada, aumenta la demanda de determinados nutrientes o hay problemas de absorción.

Así, quienes siguen una dieta vegana necesitan suplementarla con vitamina B12. Durante el embarazo y la lactancia pueden indicarse nutrientes como ácido fólico, hierro, yodo o DHA, según la etapa y las necesidades individuales. También pueden requerir suplementación algunas personas con intolerancias alimentarias, trastornos de malabsorción o exigencias nutricionales elevadas, como determinados deportistas de élite.

En periodos de estrés, fatiga física o mental y alteraciones del sueño, también puede valorarse si existe alguna necesidad específica, pero estos síntomas no justifican por sí solos empezar a tomar productos al azar.

Por último, la experta ha subrayado que la regla general consiste en identificar la necesidad, escoger el ingrediente y la dosis adecuados, revisar posibles duplicidades e interacciones, respetar las instrucciones y limitar el consumo al tiempo indicado. Un complemento bien prescrito puede corregir una carencia; uno innecesario no mejora automáticamente la salud y, mal utilizado, puede perjudicarla.

Contador

Últimas noticias sobre estos temas

Contenido patrocinado