Los tratamientos para el lupus pueden personalizarse a las células del paciente, según un estudio

Lesiones cutáneas, fotosensibilidad y dolor articular, principales síntomas de lupus, según un experto
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Publicado 20/05/2019 17:56:09CET

MADRID, 20 May. (EUROPA PRESS) -

Las muestras de tejido de pacientes con lupus eritematoso sistémico (LES) pueden predecir con precisión qué pacientes responden al tratamiento y cuáles no, según ha demostrado un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos).

"Se puede usar una biopsia renal para adaptar la terapia farmacológica en pacientes con lupus. Además, nuestros resultados apuntan a una simple biopsia de piel como una herramienta potencial para rastrear la progresión del daño renal causado por la enfermedad y para decir si los tratamientos están funcionando según lo previsto o si es necesario cambiarlos", explica una de las responsables del estudio, Jill Buyon.

Los investigadores dicen que tratar el lupus es difícil porque su aparición, síntomas y progresión varían significativamente de un paciente a otro con el tiempo. Sus orígenes siguen siendo desconocidos, aunque sospechan que los factores genéticos transmitidos de padres a hijos, así como los desencadenantes ambientales, como la exposición al sol y la infección, son probablemente los responsables.

En su estudio, publicado en la revista 'Nature Immunology', los investigadores analizaron el perfil celular y la actividad genética de muestras de tejido renal y cutáneo de 21 pacientes de LES en el área de Nueva York. La mayoría eran mujeres de entre 16 y 53 años, y de todas las razas. Los participantes estaban en el momento de la biopsia, y también entre la mitad de todos los pacientes con LES que experimentan nefritis lúpica, una forma de inflamación renal que puede causar daño duradero al órgano.

Los investigadores utilizaron una herramienta de mapeo genético que les permitió rastrear la acción de más de 4.000 células específicas. El estudio mostró un sistema inmunológico similar señalando y formando cicatrices en las células tubulares renales afectadas por el lupus y las células queratinocitarias de la piel de los mismos pacientes.

La actividad génica de la exposición a una proteína de señalización de células inmunitarias, interferón tipo 1 (IFN), en ambos tipos de células de pacientes con LES aumentó 3,8 veces y 2,5 veces, respectivamente, en comparación con las biopsias de mujeres sanas. Además, el aumento de la actividad de los genes que forman cicatrices en las células renales de los pacientes con LES se observó en aquellos que no respondieron a la terapia.

"Si se confirman en experimentos posteriores, nuestros hallazgos podrían personalizar la terapia del lupus en base a lo que las células de un paciente individual nos están diciendo sobre la actividad inmunológica. Además, esta investigación debería ayudar a arrojar luz sobre las vías biológicas subyacentes detrás de la lesión de órganos en el lupus, los papeles interrelacionados de las células renales y de la piel, y cómo el interferón tipo 1 impulsa esta enfermedad", concluye Buyon.

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