¿Tomar mucha medicación pasa factura sobre nuestros riñones?

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Infosalus
Publicado: martes, 22 septiembre 2026 8:30

   MADRID, 22 Sep. (EDIZIONES) -

   Tomar varios medicamentos no significa necesariamente que nuestros riñones o nuestro hígado vayan a sufrir daños, pero existen determinadas circunstancias que pueden aumentar el riesgo. Estos dos órganos desempeñan un papel fundamental en la eliminación de los fármacos del organismo y, precisamente por su estrecha interacción con ellos, son especialmente susceptibles a determinadas toxicidades.

   Antiinflamatorios como el ibuprofeno, el naproxeno, o el dexketoprofeno, por ejemplo, pueden aumentar el riesgo de lesión renal cuando se utilizan a dosis elevadas, o durante periodos prolongados, especialmente en personas mayores o con problemas renales previos. En el caso del paracetamol, el principal riesgo se concentra en el hígado cuando se superan las dosis recomendadas.

   Además, el calor y la deshidratación del verano pueden convertir la combinación con determinados medicamentos en un factor de riesgo añadido para los riñones.

Precisamente, charlamos sobre todo ello con Pedro Zapater, presidente de la Sociedad Española de Farmacología Clínica, quienes nos explica en este reportaje de Europa Press en exclusiva para Infosalus.com qué tratamientos requieren mayor precaución, quiénes son más vulnerables, y qué señales deben llevarnos a consultar.

LA FUNCIÓN DEL HÍGADO Y DEL RIÑÓN

   Tal y como explica, cuando uno se toma una pastilla, el medicamento se absorbe y llega a la sangre. Es ahí por donde llega al órgano y produce su efecto (corazón, cerebro, piel, etc). Pero dice que el medicamento no se queda en la sangre para siempre sino que se elimina y, tanto el hígado como el riñón son los órganos clave para que esa eliminación se lleve a cabo.

   "Tenemos que imaginar al hígado como un laboratorio en el que se transforma químicamente ("metaboliza") el medicamento a una forma que facilita su eliminación a través del riñón que actuaría a modo de filtro de la sangre, como una depuradora, extrayendo el medicamento transformado y eliminándolo en la orina. Por tanto, las células del hígado y del riñón pasan bastante más tiempo interaccionando con los medicamentos que tomamos que las de otros órganos, lo que motiva que esté aumentado el riesgo de daño de estos órganos", describe este experto.

   Recuerda así, frente a la preocupación que pueda surgir en algunas personas la toma de medicamentos, que los que son prescritos y controlados por un médico son seguros: "Su médico decide en el momento de prescribirle un medicamento si en su persona se dan factores que aumentan el riesgo de problemas, y puede decidir no usar un determinado medicamento si existen alternativas más seguras, o si no existen dichas alternativas le programará un seguimiento clínico y vigilancia mediante analíticas de control periódicas, que permitan ajustar la dosis, o cambiar de medicamento ante la más mínima alteración".

CUIDADO CON LA TOMA DE ANTIINFLAMATORIOS

   Aquí resalta que, entre los medicamentos más usados en nuestro país, merecen una mención especial los fármacos antiinflamatorios como el ibuprofeno, el naproxeno, o el dexketoprofeno cuando se usan crónicamente, a dosis elevadas, y especialmente en personas de edad avanzada, así como en pacientes con cirrosis, o con una función renal alterada por factores como, por ejemplo, la deshidratación, ya que en estos, tal y como advierte, existe una mayor posibilidad de que se dañe el riñón.

   "En muchos de estos casos, el tratamiento debe controlarse de forma muy estrecha por el médico, o evitar el uso de estos medicamentos si es posible. Un caso especial lo representa el paracetamol, que se usa ampliamente en el tratamiento del dolor y de la fiebre, y que si bien no produce lesiones renales, sí tiene riesgo de causar daño hepático cuando se usa a dosis altas de más de 4 gramos diarios. Este riesgo es mayor en gente desnutrida y que consume alcohol", detalla.

   A su vez, menciona el presidente de la Sociedad Española de Farmacología Clínica el caso de otros fármacos de uso frecuente como algunos antibióticos, así como los fármacos que se usan en el tratamiento de la hipertensión arterial y ciertos antifúngicos (fármacos usados para tratar las infecciones por hongos).

"También asocian riesgos para el riñón y el hígado, y su uso debe ser controlado de forma estrecha por el médico especialmente en determinados pacientes como son ancianos, embarazadas, niños, y personas que ya tienen de base una enfermedad renal o hepática", agrega.

QUÉ SUCEDE EN LAS ÉPOCAS DE MÁS CALOR

   En el contexto del verano, y de las épocas de mucho calor, Pedro Zapater explica igualmente que en estas fechas aumenta el riesgo de deshidratación, especialmente en la población de edad avanzada, en la que los mecanismos de regulación como la sed están alterados.

   En su opinión, es muy importante entender que cuando nos deshidratamos disminuye el volumen de sangre que llega al riñón y al hígado y, por ello, en esta situación, si tomamos un antiinflamatorio como el ibuprofeno reducimos todavía más la sangre que llega al riñón aumentando muchísimo el riesgo de que se produzca un fracaso renal agudo.

CÓMO PROTEGER ANTE LA FRECUENTE TOMA DE MEDICACIÓN

   Para protegernos de posibles daños de los medicamentos debemos, ante todo, evitar automedicarnos, y cumplir con las visitas y analíticas que el médico considere adecuados para hacer el seguimiento del tratamiento, según defiende Zapater.

   Cree igualmente fundamental que el médico conozca otros remedios y productos naturales que pudiéramos estar tomando: "Si durante el tratamiento notamos que la orina se vuelve muy oscura, del color del té, o del refresco de cola, que se produce una reducción importante del volumen diario de orina, que los tobillos y las piernas se hinchan de forma exagerada, que continuamente se está cansado, o se sienten náuseas, o que aparece una coloración amarillenta en los ojos o en la piel, debemos acudir inmediatamente a nuestro médico para que valore si alguno de los tratamientos que tomamos está dañando el riñón o el hígado".

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