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MADRID 7 Abr. (EUROPA PRESS) -
SIGRE ha destacado este martes la importancia de gestionar adecuadamente los residuos de los medicamentos, tanto envases vacíos como restos de medicamentos caducados o en mal estado de conservación, llevándolos al contenedor blanco de las farmacias, para cuidar el medioambiente y, con ello, garantizar la salud humana.
Con motivo del Día Mundial de la Salud, que se celebra bajo el lema 'Juntos por la Salud. Apoyemos la ciencia', la entidad ha puesto en valor la contribución del sistema SIGRE al enfoque 'One Health' (Una sola salud), que se refiere a la interconexión entre la salud de las personas, los animales, las plantas y el planeta.
SIGRE se ha sumado a esta campaña de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que destaca la necesidad de los logros científicos y la cooperación multilateral para convertir la evidencia en acción, y ha recordado que más de 12 millones de muertes que tienen lugar cada año en el mundo, esto es, en torno al 23 por ciento, pueden atribuirse a factores medioambientales.
Por ello, ha incidido en que proteger el medioambiente es "una de las herramientas más potentes" para garantizar el bienestar físico y psicológico de las personas. Asimismo, ha señalado que, dada la relación entre la salud humana y ambiental, avanzar hacia un futuro más saludable y sostenible exige respuestas coordinadas y basadas en la evidencia científica.
SISTEMA SIGRE
En este contexto, ha resaltado que el sistema SIGRE es un ejemplo de cooperación del sector farmacéutico que tiene como objetivo reducir el impacto ambiental a lo largo de todo el ciclo de vida de los medicamentos. "Al cerrar correctamente el ciclo de vida del medicamento a través del Punto SIGRE, no solo evitamos que los residuos dañen los ecosistemas, sino que fortalecemos activamente el enfoque 'One Health", ha afirmado la entidad.
Según ha detallado, este sistema permite eliminar el riesgo que supone el consumo de medicamentos sobrantes o caducados, evitar la contaminación de ríos y suelos, y reciclar los materiales de los envases, contribuyendo a una economía más circular y sostenible.
SIGRE ha recomendado que, cada seis o 12 meses, se revise el botiquín doméstico y, en caso de encontrar medicamentos caducados o en desuso, se lleven al Punto SIGRE de la farmacia para cerrar adecuadamente su ciclo de vida y cuidar el medio ambiente.
Al contenedor blanco de las farmacias hay que llevar los envases vacíos de medicamentos (cajas de cartón, blísteres de plástico o aluminio, frascos de vidrio, sobres, inhaladores, viales, tubos de pastillas, pomadas, etc.) y sus prospectos, además de los restos de medicamentos caducados o en mal estado de conservación y la medicación sobrante de tratamientos ya finalizados.
En este sentido, ha apuntado que los envases vacíos de medicamentos no deben depositarse en otros contenedores de reciclaje, debido a que han estado en contacto con sustancias farmacéuticas y necesitan un tratamiento específico para proteger la salud humana y el medioambiente.