La semFYC defiende un uso racional de los psicofármacos y más alternativas para abordar la salud mental en consulta

Archivo - Imagen de recurso de un hombre en una consulta médica.
Archivo - Imagen de recurso de un hombre en una consulta médica. - SEB_RA/ISTOCK - Archivo
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Publicado: viernes, 9 octubre 2026 12:54

MADRID 9 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) ha defendido un abordaje de los trastornos de salud mental que permita adecuar el uso de los psicofármacos a las necesidades de cada persona y reforzar en consulta las alternativas terapéuticas no farmacológicas cuando estén indicadas.

Con motivo del Día Mundial de la salud mental, la semFYC ha reclamado un uso racional de los fármacos en trastornos como la ansiedad y depresión, ya que se encuentran entre los problemas más frecuentes en Atención Primaria, donde alcanzan una prevalencia de hasta el 30 y el 20 por ciento, respectivamente.

Los especialistas de medicina familiar y comunitaria afirman que ven con frecuencia en consulta a pacientes que manifiestan malestares emocionales o psicológicos. Sin embargo, los expertos consideran que, en muchos casos, no responden a trastornos mentales graves que requieran abordaje farmacológico, sino a "problemas cotidianos de la vida".

"El simple hecho de que alguien llegue a la consulta por situaciones de malestar que podemos considerar congruentes con circunstancias vitales nos debe hacer replantearnos qué está ocurriendo con las herramientas colectivas de sostén del sufrimiento. No es baladí que hayan aumentado muchísimo más las consultas relacionadas con sufrimiento psíquico en Atención Primaria de lo que han aumentado las derivaciones", ha señalado el médico de familia y comunitaria y coordinador del grupo de trabajo de Salud Mental de la semFYC, Víctor Expósito.

Para el especialista, manuales como El DSM-V y el CIE-11, aunque pueden ser útiles para la investigación o la solicitud de prestaciones, son herramientas descriptivas que "cuantifican síntomas, su duración y su gravedad con el fin de clasificar la situación que vive la persona entre una lista de trastornos y acaban generando soluciones de medicalización para malestares esperables en contextos de precariedad".

La semFYC indica que la precariedad también se refleja en el consumo de psicofármacos, que presenta, a su juicio, un "claro gradiente social": a menor nivel de renta, mayor consumo. Para la sociedad, este patrón pone de manifiesto que las desigualdades sociales no solo condicionan el riesgo de sufrir problemas de salud mental, sino también la respuesta que se da a ese sufrimiento.

"Al ignorar los gradientes sociales y no plantear soluciones basadas en la justicia social y la equidad, acabamos medicalizando problemas que tienen también un origen social", señala Expósito.

Por el contrario, la semFYC defiende la necesidad de mirar más allá del síntoma para entender el malestar psíquico en su contexto social y apoya un abordaje biopsicosocial en salud mental, que evalúa también factores socioeconómicos, apoyo familiar, vivienda, empleo, tal y como establece la Estrategia de Salud Mental del SNS.

"En ocasiones el mejor medicamento es la justicia social, y esto es especialmente aplicable al sufrimiento mental. La prevención primaria en este caso pasa por conseguir estrategias capaces de reducir las inequidades", defiende Expósito.

"Esto se traduce, por ejemplo, en reducir el estrés relacionado con el trabajo y la precariedad laboral e identificar y dar solución a situaciones de violencia y maltrato, especialmente sobre las mujeres y la infancia", ha añadido.

"REDUCIR LA PRESCRIPCIÓN NO ES RENUNCIAR A TRATAR EL TRASTORNO"

En estas circunstancias, la sociedad científica insiste en que es necesario buscar soluciones más allá de los fármacos y promover las acciones de deprescripción y terapias no farmacológicas.

La semFYC considera que medicalizar todos los problemas de salud mental puede suponer un mayor riesgo de sobreutilización de intervenciones sanitarias, lo que, a su juicio, afecta tanto a la salud de las personas como a la sostenibilidad del sistema sanitario.

La sociedad defiende ampliar las opciones terapéuticas disponibles desde Atención Primaria y adaptarlas a las necesidades de cada persona. Entre ellas, se encuentran intervenciones psicológicas como la terapia cognitivo-conductual, la actividad física, las estrategias de resolución de problemas y los ejercicios de relajación, así como intervenciones comunitarias, grupos de apoyo y talleres de manejo del estrés.

"El objetivo no es sustituir sistemáticamente los medicamentos, sino evitar que sean la única respuesta ante situaciones en las que existen otras intervenciones eficaces y adecuadas", añade.

Como recuerda la semFYC, el abordaje del sufrimiento psíquico y la desmedicalización de determinados malestares emocionales no tienen respuestas sencillas ni soluciones que funcionen igual para todas las personas. Así, señala que la clave está en comprender el contexto de cada paciente, valorar de forma individualizada las distintas opciones terapéuticas y mantener aquellas intervenciones cuyo beneficio siga justificando sus posibles riesgos.

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