El riñón puede verse afectado por medicamentos que suprimen un tipo de enzima

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Actualizado 25/01/2019 11:02:12 CET

MADRID, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

Un estudio de la Universidad de Bristol (Reino Unido) ha arrojado nuevos avances sobre el daño que ciertos medicamentos causan en los riñones, concretamente, en la pérdida de grandes cantidades de proteínas en la orina e insuficiencia renal, lo que puede llevar al paciente a necesitar una diálisis o un trasplante de riñón.

Los expertos han identificado una enzima que funciona como "regulador maestro" de la función renal, se trata del glucógeno sintasa quinasa 3 (GSK3, por sus siglas en inglés) y afecta a la función de las células de los podocitos, que son cruciales para que los riñones puedan filtrar la sangre.

En el podocito, la enzima GSK3 (que existe en dos formas diferentes en los seres humanos) impide que el cuerpo libere proteínas en la orina y, por lo tanto, evita el desarrollo de una posible insuficiencia renal. Sin embargo, cuando ambas formas de GSK3 se suprimen en exceso, se produce una insuficiencia de este tipo de glucógeno, lo que es "altamente perjudicial, tanto en el desarrollo del riñón como en el órgano ya maduro", indican los responsables del estudio.

Los autores experimentaron con ratones y moscas en las que habían eliminado GSK3 selectivamente en sus células podocito (o similares a podocitos). Esto se realizó tanto durante el desarrollo de los animales como cuando estaban completamente maduros y en ambas especies fue altamente perjudicial.

Los hallazgos, publicados en 'Nature Communications', tienen implicaciones para el uso de medicamentos existentes y el desarrollo de nuevos productos farmacéuticos que inciden directamente en la supresión de GSK3.

LOS TRATAMIENTOS CON LITIO REDUCEN EN EXCESO EL GSK3

Uno de los que actualmente se comercializan y se sabe que suprime el glucógeno sintasa quinasa 3 es el litio. Se usa comúnmente como un medicamento psiquiátrico y para afecciones como la enfermedad bipolar, aunque se ha demostrado que algunos pacientes que lo consumen durante mucho tiempo o en dosis altas, pierden grandes cantidades de proteínas en la orina y desarrollan insuficiencia renal, llegando a necesitar una diálisis o un trasplante de riñón.

En palabras del autor principal y profesor de Medicina Renal en Bristol (Reino Unido), Richard Coward, "los pacientes en tratamiento con litio deben realizarse regularmente un análisis de orina simple para medir la cantidad de albúmina que están excretando", ya que demasiada albúmina "es un signo de enfermedad renal", alerta.

Además, en el caso de que estos pacientes tengan niveles elevados de proteínas en la orina, "deberían considerar reducir su dosis de litio o cambiar el tratamiento medicamentos", advierte el experto. Así, se "podría evitar que algunos de ellos desarrollen insuficiencia renal", explica.

Por parte de la industria farmacológica "hubo un impulso en el pasado", informan los científicos, para desarrollar "inhibidores de GSK3 para el tratamiento de la diabetes, el cáncer y el Alzheimer", concretan. Esto ha llevado a los autores a instar a las farmacéuticas a que se aseguren de que, al desarrollar estos medicamentos, se cercioren de que no supriman en exceso ambas formas de GSK3.

Richard Coward expone que "sería sensato intentar desarrollar medicamentos que inhiban selectivamente una de las dos formas de GSK3". Estudios anteriores ya han revelado que la inhibición de esta enzima en el podocito podría ser beneficiosa en el tratamiento de la enfermedad renal. Esto, probablemente, es debido a que suprimen selectivamente solo una las formas de esta enzima y en su justa medida.

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