Publicado 05/03/2020 7:05:49CET

Proteínas derivadas del escorpión mejoran la seguridad del tratamiento de la artritis

Escorpión ciego 'Belisarius xambeui'
Escorpión ciego 'Belisarius xambeui' - GENERALITAT DE CATALUNYA - Archivo

   MADRID, 5 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Científicos del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, en Estados Unidos, han identificado una pequeña proteína en el veneno de escorpión que se acumula rápidamente en el cartílago articular. Al vincular estas mini-proteínas con esteroides para revertir la inflamación en ratas con artritis descubrieron que los medicamentos se concentraban en las articulaciones, evitando potencialmente las toxicidades en todo el cuerpo y los riesgos de infección causados por el tratamiento con esteroides no dirigido, según publican en la revista 'Science Translational Medicine'.

   "Para las personas con artritis multiarticular, los efectos secundarios del control de la enfermedad pueden ser tan graves o peores que la enfermedad misma --explica el científico principal del proyecto, el doctor Jim Olson , miembro de la División de Investigación Clínica de Fred Hutch--. A los esteroides les gusta ir a todas partes del cuerpo, excepto donde más se necesitan. Esta es una estrategia para mejorar el alivio de la artritis con efectos secundarios sistémicos mínimos".

   Si bien el enfoque está a varios años de distancia de los pacientes humanos, es una prueba de concepto prometedora, dijo Olson. Olson utiliza planos de la naturaleza para descubrir y desarrollar nuevos medicamentos. El último estudio surgió de una investigación de años sobre lo que Olson ha llamado optides, abreviatura de "péptidos optimizados". Estas pequeñas proteínas se derivan de organismos naturales como escorpiones, serpientes, violetas y girasoles.

   "Pensé que estos péptidos que están en venenos o toxinas podrían tener una biodistribución realmente única en los cuerpos humanos --explica--. "Si algo los está usando para la depredación, necesitan llegar a ciertos lugares rápidamente".

   Hace más de una década, Olson descubrió una mini proteína que se encuentra en un escorpión que puede unirse a las células cancerosas pero no a las sanas. Cofundó una compañía, Blaze Bioscience, en 2010 para desarrollar un tinte experimental llamado Tumor Paint BLZ-100 hecho de una versión especial y brillante de la proteína dirigida al acechador de la muerte. Ahora se está probando como una herramienta para que los cirujanos iluminen con precisión tumores cerebrales difíciles de ver.

   Una vez que Blaze salió de Fred Hutch, Olson se preguntó qué otras drogas potenciales podrían estar al acecho en la naturaleza. Así, hace cuatro años, Olson y su equipo examinaron docenas de péptidos derivados de escorpiones y arañas. Estaban buscando otras moléculas que también pudieran cruzar la barrera hematoencefálica, algo extremadamente difícil ya que esta barrera protectora está diseñada para mantener casi todo fuera del cerebro. Cuando un péptido parecía acumularse y permanecer en el cartílago, se dieron cuenta instantáneamente de que esto podría ser un tratamiento para la artritis.

   "Realmente muestra el valor de jugar científicamente y simplemente hacer cosas por la pura alegría de aprender --asegura Olson--. Nunca se sabe a dónde lo llevará. Si pudiéramos aliviar la artritis de millones de personas con muy pocos efectos secundarios, esa es una muy buena inversión de nuestro tiempo".

   Después de descubrir la miniproteína, Olson recurrió a los químicos en el centro de diseño molecular y terapéutica de Fred Hutch . Pasaron varios años desarrollando una forma de vincularlo con las drogas. El equipo inicialmente emparejó su péptido con un esteroide llamado dexametasona. Pero descubrieron que pequeñas cantidades de la droga se filtraron en el torrente sanguíneo de las ratas, causando los mismos efectos secundarios que pretendían eliminar.

   El equipo terminó usando otro esteroide llamado acetónido de triamcinolona (TAA). Sus pruebas en ratas mostraron que era tan eficaz en el tratamiento de la inflamación como la dexametasona. Pero cuando el TAA ingresa al torrente sanguíneo, se vuelve inactivo y sin efectos secundarios detectables.

   Emily Girard, científica del personal en el laboratorio de Olson y uno de los autores principales del estudio, señala que el trabajo mostró lo que la investigación en equipo puede lograr.

   "Es una idea bastante simple tomar una miniproteína que naturalmente va al cartílago y unirle algo para que se entregue el fármaco de forma selectiva, pero fue difícil de lograr --apunta Girard--. Tuvimos que aprender y adaptar el comportamiento de la miniproteína, el enlazador químico y la carga útil de esteroides para hacer un producto que iría al cartílago, permanecería todo el tiempo que lo necesitáramos, liberar el medicamento a la velocidad correcta y tienen un efecto local pero no sistémico. Hay más desarrollo por hacer, pero espero que este trabajo resulte en una terapéutica que ayude a mucha gente".

   El equipo espera probar este enfoque en pacientes a través de un ensayo clínico, avanza Olson, pero primero tendrán que responder a varias incógnitas más con más toxicología y otros estudios.

   Olson agrega que si bien este estudio incluyó esteroides, muestra que estas mini-proteínas podrían administrar otras drogas en el cartílago. "Creemos que los esteroides tienen un potencial importante como candidatos para el desarrollo clínico y estamos explorando activamente otras cargas útiles que podrían administrarse a las articulaciones --destaca--. El objetivo a largo plazo es entregar moléculas que van más allá del control de la artritis para revertirla".

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