Pastilleros sí o no en verano: por qué sacar los medicamentos de su blíster puede no ser una buena idea

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Infosalus
Publicado: viernes, 14 agosto 2026 8:28

   MADRID, 14 Ago. (EDIZIONES) -

   Un pastillero en el bolso, unas pastillas olvidadas en el coche, o un medicamento guardado en el baño pueden parecer situaciones sin importancia, pero el calor y la humedad pueden alterar la estabilidad de algunos fármacos. El riesgo es especialmente relevante en verano, cuando los termómetros superan con facilidad los 35 o 40 grados.

   Por eso, los farmacéuticos aconsejan conservar los medicamentos, siempre que sea posible, en su envase original, en un lugar fresco y seco, y siguiendo las indicaciones específicas del prospecto. Además, hay un problema añadido: un medicamento deteriorado por el calor no siempre presenta cambios visibles que permitan detectarlo.

   Y es que, le preguntamos por este asunto, en Europa Press Salud Infosalus, a Pablo Caballero, farmacéutico, del área de Divulgación Científica del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, ya que uno de los hábitos más frecuentes es sacar los comprimidos del blíster y guardarlos en pastilleros, bolsos o incluso dejarlos en el coche durante el verano. ¿Qué riesgos puede tener esta práctica?

   Mantiene este experto que los medicamentos deben conservarse en su envase original, protegidos de la luz, deben permanecer lejos de fuentes de calor (coche, cocina, baño), y respetando estrictamente las indicaciones del prospecto. Además, señala que en desplazamientos es recomendable usar bolsas isotérmicas, pero sin contacto directo con hielo.

CUIDADO CON EL CALOR

   "El calor puede acelerar la degradación de algunos principios activos y, de este modo, reducir su eficacia. Sin embargo, no todos los fármacos se degradan con la misma rapidez a una temperatura determinada. Por ello, es importante respetar las indicaciones relativas al modo de conservación y, cuando no se requieren condiciones especiales de conservación, igualmente mantener los medicamentos en un lugar fresco y seco, dentro de su envase y junto con el prospecto", asegura este farmacéutico.

   Son especialmente sensibles las vacunas y otros medicamentos con componentes biológicos (como la insulina), que habitualmente se deben conservar en nevera, tal y como advierte. Eso sí, recalca que, por norma general, los medicamentos líquidos (por ejemplo, colirios, suspensiones, o soluciones), o en el caso de los semisólidos (como las cremas), esto suelen ser más sensibles al calor que los sólidos.

   También se debe tener precaución con los medicamentos que se preparan por reconstitución (es relativamente frecuente con algunos antibióticos), según prosigue Caballero, y que suelen presentarte en un frasco en forma de polvo con una línea que marca el nivel hasta donde hay que enrasar con agua: "Una vez que se ha hecho este proceso de reconstitución, el medicamento es mucho más lábil (se degrada con más facilidad), y no debe exponerse a la luz, ni a temperaturas elevadas (en muchos casos, el prospecto indica que el medicamento reconstituido se conserve en nevera)".

ERRORES AL CONSERVAR LOS MEDICAMENTOS EN CASA

   Con ello, le preguntamos a este portavoz del Consejo General de Colegios Farmacéuticos que nos recuerde cuáles son los errores que principalmente cometemos los españoles a la hora de conservar los medicamentos destacando que uno de los más comunes es desechar el envase y el prospecto del medicamento.

   "Aunque en la actualidad disponemos de herramientas en línea que nos permiten consultar el prospecto de cualquier medicamento, como la aplicación Medicamento Accesible Plus (del Consejo General de Colegios Farmacéuticos), conservar el prospecto en papel facilita la consulta en cualquier momento. En él encontraremos información sobre el modo de conservación del medicamento, y las precauciones específicas a tener en cuenta", subraya.

   También considera que es un error frecuente el hecho de conservar los medicamentos en la cocina, en el baño, o en el coche: "Estos lugares están más expuestos a cambios bruscos de temperatura y de humedad, que pueden provocar alteraciones en el medicamento. Es preferible conservarlos en una zona más fresca, con una temperatura más estable, y no directamente expuestos a la luz. Por ejemplo, en un armario en el salón o en una habitación".

   Pero además, ahora que estamos en pleno verano y que las temperaturas superan con facilidad los 35 o 40 °C en muchas zonas de España, hace hincapié en la conservación de los medicamentos en un lugar fresco, seco, y evitando la exposición directa a la luz, especialmente a la radiación solar, y en que se deben respetar las condiciones indicadas en el prospecto de cada medicamento para garantizar su estabilidad y el mantenimiento de la eficacia del medicamento hasta la fecha de caducidad.

   Pablo Caballero resalta igualmente que, de modo general, podemos distinguir medicamentos que deben conservarse:

   - En el congelador: son poco habituales; por ejemplo, algunas vacunas.

   - En nevera, a entre 2 y 8 °C: en estos casos, en el envase aparece un pictograma en forma de asterisco (*); además, también se encuentra indicado en el prospecto; se debe tener en cuenta que más frío no implica necesariamente una mejor conservación y se deben mantener en este rango de temperaturas pero sin congelarlos.

   - A menos de 25 °C: se indica en el prospecto.

   - A menos de 30 °C: se indica en el prospecto.

   - Medicamentos que no requieren condiciones especiales de conservación: en estos casos, se ha demostrado que el medicamento no se degrada al mantenerse a temperaturas de 40 °C durante seis meses, pero igualmente debe conservarse alejado de fuentes de calor.

¿CÓMO SABER QUE EL MEDICAMENTO SE HA PODIDO DAÑAR?

   Respecto a las posibles señales que puedan indicar un deterioro del medicamento, Pablo Caballero menciona que hay que destacar que no tiene por qué haber ninguna señal, especialmente en medicamentos sólidos como comprimidos o cápsulas.

   "En medicamentos semisólidos es más habitual observar cambios de color o de aspecto (por ejemplo, cremas en las que se ha separado la parte acuosa de la fase oleosa). En comprimidos, en ocasiones se pueden producir cambios en el color (por ejemplo, pardeamiento) o, si han estado expuestos a humedad durante suficiente tiempo, la superficie puede estar rugosa en vez de lisa", concluye este experto.

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