Publicado 17/06/2021 17:21CET

La pandemia ha provocado que ocho de cada diez farmacéuticos sufran estrés

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Archivo - Símbolo de una farmacia - COLEGIO DE ENFERMERAS - Archivo

MADRID, 17 Jun. (EUROPA PRESS) -

La pandemia ha provocado que ocho de cada diez farmacéuticos sufran estrés, según ha informado el experto en patologías de estrés, Víctor Vidal Lacosta, en la ponencia de la última jornada de Infarma Virtual 2021 versada en 'Estrés e inmunidad'.

Vidal ha comenzado agradeciendo a la vocal de Alimentación y Nutrición del COFM y moderadora de esta ponencia, Carmen Lozano Estevan, la labor realizada por los profesionales de la farmaciadurante estos duros meses. "Son un ejemplo de profesionalidad y se han comportado como unos guerreros. El problema es que no han tenido ayuda y han debido enfrentarse solos a esta situación, por lo que en estos momentos 8 de cada 10 farmacéuticos sufren estrés", ha detallado.

El estrés es una reacción fisiológica que tiene el cuerpo frente a un desafío o demanda, nos prepara física y psicológicamente para enfrentarnos a un peligro o huir de él. Así, el estrés denominado positivo o eustrés, nos ayuda a cumplir ciertos objetivos del día a día. El problema aparece cuando el estrés se prolonga durante un tiempo más extenso y adopta la forma del estrés crónico, dejando de ser adaptativo (distrés).

Al respecto, Vidal Lacosta apunta al distrés o estrés crónico como una de las perores consecuencias de la pandemia. "La sensación de tensión o amenaza provocada por la impredecibilidad y la sensación de descontrol ha generado en la sociedad el sentimiento de fatiga pandémica", ha añadido.

Asimismo, Vidal Lacosta ha asegurado que el distrés pone en peligro al ser humano y causa el 70 por ciento de las enfermedades, cuando no las agrava. Por ello, el experto resalta la relación entre problemas psicológicos y el Síndrome de Karoshi, que representa la principal causa de muerte en Japón, o los datos que convierten al suicidio en la causa de muerte superior a los accidentes de tráfico.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la depresión puede ser la segunda causa por discapacidad en el mundo en 2022. Durante el encuentro profesional se ha abordado el concepto de estrés haciendo una diferencia entre los factores conocidos como estresores, que pueden ser absolutos, cuando son provocados por consecuencias devastadoras como la pandemia, o relativos.

"Cuando el estrés se prolonga en el tiempo, el sistema autoinmune se debilita poco a poco, bajando las defensas y facilitando la entrada de patógenos debido al aumento de cortisol, una hormona que tiene un efecto en prácticamente todos los órganos y tejidos del cuerpo, por lo que un nivel elevado puede tener efectos devastadores sobre el cuerpo, especialmente sobre el sistema inmune", ha enfatizado el experto.

La relación entre el sistema nervioso y el sistema inmune explica la importancia que tiene la salud mental en la aparición de enfermedades. La bajada de inmunidad provoca un incremento de trastornos inmunológicos y mayor vulnerabilidad a infecciones, que se reflejan en el aumento de casos del virus del herpes simple.

De hecho, está constatada la relación entre personas con alto nivel de estrés y una mayor prevalencia de dermatitis atópica, asma, artritis reumatoide e,incluso, cáncer. "Y mucha atención a la respuesta y eficacia de las vacunas en cuadros de estrés crónicos", ha añadido Vidal Lacosta.

Durante su intervención, el experto ha recomendado poner la lupa en la relación entre estrés y cáncer, ya que el sistema inmune alterado no responde al correcto funcionamiento de las células NK. En este sentido, ha apuntado a los cánceres de mama y pulmón como los que tienen un mayor factor de riesgo, ya que el estrés promueve la metástasis del tumor de mama y reduce la eficacia de la quimioterapia.

Por otro lado, Vidal Lacosta ha apuntado otra repercusión negativa relacionada con el estrés crónico. "Varios estudios corroboran que la depresión y la ansiedad están implicados en los genes y pueden cambiar el funcionamiento del genoma e, incluso, transmitirse de generación en generación. Entre esos aspectos a los que puede afectar el estrés mediante el genoma se encuentra la longevidad y el riesgo de enfermedades cardiovasculares", ha enfatizado.