Archivo - Los países de altos ingresos, entre los que se halla España, solo acumulan el 14,1% de necesidad mundial de antibióticos - FAHRONI/ ISTOCK - Archivo
MADRID 13 Ago. (EUROPA PRESS) -
Un estudio llevado a cabo por las universidad británicas de Londres y de Oxford ha cifrado en un 14,1 por ciento el porcentaje de la necesidad mundial total de antibióticos que corresponde a los países de altos ingresos, entre los que se encuentra España y otros como Francia, Estados Unidos y Australia.
Este trabajo, que ha sido publicado en la revista especializada 'The Lancet Public Health', y que ha concretado que la necesidad española se halla ligeramente por debajo de la media de su grupo, ha dividido a toda la población mundial en cuatro segmentos de manera ascendente según la economía de las naciones y otros aspectos sanitarios. Además, los valores representados corresponden a la necesidad existente en 2019.
Así, las que se hallan en vías de desarrollo tienen una necesidad de estos fármacos que alcanza el 17,6 por ciento del total, aunque los investigadores han reconocido que faltan datos sobre este conjunto. En este grupo más desfavorecido en cuanto a recursos monetarios se hallan países como Tanzania, Liberia y Camerún.
Mientras, el segundo agrupa a, entre otros, Nepal, India y Pakistán y su porcentaje se ubica en el 40,3 por ciento, por lo que es el que más necesidad tiene de antibióticos. La tercera agrupación, que es la previa a la de España, y en la que Jamaica, Marruecos y Jordania son algunos de sus representantes, tiene una necesidad de estos medicamentos del 28 por ciento del total del ámbito internacional.
USO INADECUADO DE ESTOS FÁRMACOS
Además, esta investigación ha concluido que "muchos países están utilizando antibióticos demasiado potentes e inapropiados, lo que alimenta la preocupación por la resistencia a los antibióticos". Esto se está produciendo "mientras que millones de personas carecen de acceso a los medicamentos específicos que necesitan", recoge.
Estos compuestos son divididos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en tres categorías, siendo la primera de ellas la que engloba a los que se utilizan para la mayoría de las infecciones comunes y presentan un menor riesgo de resistencia. De hecho, expertos reunidos en 2024 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) acordaron que, para 2030, el 70 por ciento del consumo mundial de estos fármacos provenga de este grupo.
La segunda área agrupa a los que tienen un espectro más amplio y se emplean para infecciones específicas, aunque conllevan mayores preocupaciones en cuanto a seguridad y resistencia; mientras que la última está compuesta por los antibióticos de reserva, que son de último recurso porque se utilizan para tratar infecciones resistentes a múltiples fármacos.
Sin embargo, los investigadores han calculado que en 2019 se necesitaron a nivel mundial alrededor de 43.000 millones de días de tratamiento con antibióticos -lo que equivale a aproximadamente a un tratamiento antibiótico por persona al año- para tratar adecuadamente todas las infecciones bacterianas.
Además, han estimado que el 72 por ciento de una muestra de 67 países utilizaban más antibióticos de los necesarios, y prácticamente todos (99%) prescribían demasiados de la segunda categoría establecida, "que son los que más contribuyen a la resistencia". "Resulta preocupante que el 60 por ciento de los países siguiera utilizando antibióticos que la OMS considera que ya no deberían prescribirse", ha indicado, por su parte, con respecto a la tercera.
EXISTEN PACIENTES QUE POODRÍAN NO ESTAR RECIBIENDO LA MEDICACIÓN NECESARIA
Al mismo tiempo, el 42 por ciento de los países utilizaba menos antibióticos del primer grupo que los niveles óptimos estimados, y más de la mitad (52%) no empleaba suficientes de los de reserva de los que se estimaba necesarios. "Esto significa que los pacientes con infecciones resistentes a los medicamentos que ponen en peligro su vida podrían no estar recibiendo los tratamientos específicos que necesitan", han explicado.
"Los resultados sugieren que muchos países podrían mejorar el uso de antibióticos reduciendo la prescripción innecesaria de antibióticos y aumentando el acceso a los antibióticos esenciales, además de garantizar la disponibilidad de antibióticos de reserva para pacientes con infecciones altamente resistentes", han resumido.
A juicio de la autora principal e investigadora sénior en Epidemiología de Enfermedades Infecciosas en el City St George's de la Universidad de Londres y doctoranda en la Universidad de Oxford, estos hallazgos "demuestran que el mundo se enfrenta a un doble desafío: mientras que algunos antibióticos se utilizan en exceso, millones de personas aún pueden carecer de acceso a los medicamentos que necesitan para tratar sus infecciones".