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MADRID, 22 Ene. (EUROPA PRESS) -
A nivel mundial, el uso de la transferencia de embriones congelados después de la fecundación 'in vitro' (FIV) ha aumentado sustancialmente y representa más del 60% de todas las transferencias de embriones.
Los médicos preparan el revestimiento del útero (endometrio) para la transferencia de embriones congelados generalmente mediante un régimen de ovulación natural, que se basa en el propio ciclo de ovulación de la paciente, o un régimen programado, que utiliza medicamentos hormonales (estrógeno y progesterona).
Una gran pregunta en el tratamiento de fertilidad es cuál de estos métodos funciona mejor y es más seguro, pero los ensayos anteriores no han podido sacar conclusiones firmes.
Para abordar esta brecha de conocimiento, investigadores de la Universidad de Shandong (China) utilizaron datos de 4.376 mujeres ovuladoras (de entre 20 y 40 años) en 24 centros de fertilidad en China que planeaban someterse a una transferencia de un solo embrión congelado.
OVULACIÓN NATURAL VS HORMONAL: ¿CUÁL GANA?
La ovulación natural antes de la transferencia de embriones congelados es tan efectiva como el tratamiento hormonal para lograr un bebé sano mediante fertilización vitro (FIV), según un ensayo clínico realizado y publicado por 'The BMJ'.
La ovulación natural también está relacionada con un menor riesgo de varias complicaciones para la madre, como la preeclampsia (presión arterial anormalmente alta), según muestran los resultados.
Las mujeres que participaron fueron asignadas aleatoriamente a un régimen de ovulación natural (2.185 pacientes) o a un régimen programado (2.191 pacientes) para la preparación endometrial y fueron monitoreadas para determinar el momento ideal para la transferencia de embriones. Los resultados muestran que 910 (42%) de las pacientes del grupo de régimen de ovulación natural y 890 (41%) del grupo de régimen programado lograron un nacimiento vivo sano.
MISMO ÉXITO, MENOS COMPLICACIONES
El riesgo de preeclampsia también fue menor en el grupo del régimen de ovulación natural entre las pacientes que lograron un embarazo clínico en comparación con el grupo del régimen programado (2,9% frente a 4,6%).
Por otra parte, las tasas de pérdida temprana del embarazo fueron del 12,1% (vs 15,2%). Otros datos de comparativa fueron los de espectro de acreta placentaria (cuando la placenta no se desprende fácilmente después del nacimiento) (1,8% v 3,6%), cesárea (69,5% v 75,6%) y hemorragia posparto (sangrado grave después del parto) (2,0% v 6,1%), que fueron todas más bajas en el grupo del régimen de ovulación natural.
No se observaron diferencias entre ambos grupos en cuanto al peso al nacer ni a las complicaciones en los recién nacidos. Sin embargo, la tasa de interrupción del ciclo (interrupción del tratamiento) fue mayor en el grupo de ovulación natural (16,2% frente a 11,5%).
Los investigadores reconocen algunas limitaciones que podrían haber sesgado sus resultados, pero afirman que se trata de un estudio multicéntrico a gran escala que consideró tanto la eficacia como la seguridad de las madres y los bebés, y que los resultados fueron consistentes tras análisis adicionales, lo que sugiere que resisten el escrutinio.
Por lo tanto, concluyen: "Los hallazgos de este estudio sugieren que un régimen de ovulación natural para la preparación endometrial antes de la transferencia de embriones congelados es tan eficaz como un régimen programado en cuanto a un nacimiento vivo sano y resulta en un menor riesgo de complicaciones maternas durante el embarazo".
Los hallazgos de este ensayo podrían servir de modelo para otros ensayos de intervención preconcepcional para prevenir la morbilidad y la mortalidad maternas.