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MADRID, 11 Ago. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo tratamiento con radiofármacos podría cambiar el abordaje de algunos pacientes con cáncer de próstata metastásico. Un ensayo clínico de fase 3 ha demostrado que añadir este tratamiento a la terapia habitual reduce un 28 por ciento el riesgo de progresión de la enfermedad o muerte cuando se administra poco después del diagnóstico del cáncer metastásico.
Los resultados proceden del ensayo PSMAddition, dirigido por investigadores de Weill Cornell Medicine, NewYork-Presbyterian, Memorial Sloan Kettering Cancer Center y otras instituciones, y se han publicado en 'The Lancet'.
El estudio analizó el uso de 177Lu-PSMA-617, también denominado lutecio-177 vipivotida tetraxetán, en pacientes con cáncer de próstata metastásico positivo para el antígeno de membrana específico de la próstata (PSMA).
MÁS DE 1.100 PACIENTES EN 20 PAÍSES
El ensayo incluyó a más de 1.100 pacientes con cáncer de próstata PSMA-positivo mínimamente tratado o sin tratamiento previo. Los participantes fueron reclutados en 169 centros de 20 países. La mitad recibió 177Lu-PSMA-617 por vía intravenosa cada seis semanas junto con terapia de privación de andrógenos (TPA) y un inhibidor de la vía del receptor de andrógenos (ARPI). La otra mitad recibió únicamente el tratamiento estándar con TPA y ARPI.
Los pacientes del grupo de control podían pasar a recibir la triple terapia si la enfermedad progresaba. El tratamiento con 177Lu-PSMA-617 redujo en un 28 por ciento el riesgo de progresión de la enfermedad, determinada mediante exploraciones, o de muerte cuando se administró poco después del diagnóstico del cáncer metastásico.
"Aproximadamente 9 de cada 10 pacientes con cáncer de próstata metastásico presentan tumores positivos para PSMA", ha señalado Scott Tagawa, autor principal del estudio, profesor de Hematología-Oncología en Weill Cornell Medicine y director del Programa de Oncología Genitourinaria en el Centro Médico NewYork-Presbyterian/Weill Cornell.
TAMBIÉN RETRASA LA RESISTENCIA AL TRATAMIENTO
Además de retrasar la progresión de la enfermedad, el 177Lu-PSMA-617 aumentó el tiempo hasta que los pacientes desarrollaron resistencia y necesitaron cambiar de tratamiento. El tratamiento también retrasó la aparición de síntomas provocados por las metástasis del cáncer en el esqueleto.
El fármaco actúa sobre la proteína PSMA, presente en la superficie de las células del cáncer de próstata, y está unido a una molécula que contiene una dosis de radiación. Esta combinación permite dirigir la radiación hacia las células tumorales y preservar en gran medida el tejido sano.
El 177Lu-PSMA-617 ya había demostrado su eficacia en pacientes con cáncer de próstata metastásico resistente al tratamiento y fue aprobado para este uso en 2022. Los resultados del ensayo y los análisis en curso llevaron a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) a aprobar a finales de julio el uso temprano del fármaco en pacientes con cáncer de próstata metastásico positivo para PSMA.
SEQUEDAD DE BOCA Y FATIGA, ENTRE LOS EFECTOS ADVERSOS
Los pacientes que recibieron 177Lu-PSMA-617 presentaron más acontecimientos adversos, un resultado esperado con la combinación de los tres tratamientos. El efecto secundario más frecuente fue la sequedad de boca, que apareció en el 46 por ciento de los pacientes. La fatiga, un efecto secundario habitual de la radioterapia y de la terapia hormonal, también fue frecuente.
Los investigadores continúan analizando los datos del ensayo para evaluar los resultados a largo plazo, incluida la supervivencia global y los posibles problemas de seguridad asociados al uso prolongado del tratamiento.
NO ES UNA TERAPIA PARA TODOS LOS PACIENTES
Los investigadores señalan que esta terapia puede no ser la mejor opción para todos los pacientes. Su administración requiere especialistas en medicina nuclear o radiooncología, además de pruebas de imagen específicas para identificar a los pacientes que pueden recibir el tratamiento.
Aunque este tipo de atención suele estar disponible en centros médicos académicos, los pacientes que viven en zonas con pocos especialistas pueden tener que desplazarse largas distancias. Además, deben tenerse en cuenta determinadas precauciones de seguridad asociadas a las radioterapias para evitar la exposición de otras personas del entorno del paciente.
El equipo de Weill Cornell Medicine y sus colaboradores continúa estudiando los datos del ensayo PSMAddition para conocer los resultados a largo plazo. El estudio fue financiado por Novartis. Scott Tagawa trabaja como consultor remunerado para esta compañía.