Publicado 16/12/2020 16:22CET

Fundación Mapfre reconoce 7 proyectos innovadores para mejorar la salud y la asistencia de los mayores

Anciana con una mascarilla por el coronavirus en Roma, Italia
Anciana con una mascarilla por el coronavirus en Roma, Italia - GETTY IMAGES / MARCO DI LAURO - Archivo

MADRID, 16 Dic. (EUROPA PRESS) -

Fundación Mapfre ha seleccionado siete proyectos en el marco del primer Seminario Académico 2020 sobre Envejecimiento y Covid-19, organizado conjuntamente con Deusto Business School, y cuyo objetivo es reconocer iniciativas dirigidas a buscar soluciones a algunos de los retos que han surgido en el marco de la crisis sanitaria, especialmente en el ámbito de la salud, la innovación y el emprendimiento, entre otros.

Así, el comité científico, compuesto por representantes de Fundación MAPFRE, Deusto Business School y expertos independientes, ha analizado los 35 proyectos que se han presentado en esta primera edición, y ha elegido un total de siete, realizados por investigadores y profesionales sanitarios de Madrid, Cataluña, País Vasco y Cantabria.

Concretamente, una de las iniciativas que la fundación ha reconocido ha sido el estudio realizado entre los meses de junio y octubre por un total de 13 investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, la Rey Juan Carlos (Madrid) y el Hospital Universitario Gregorio Marañón, para analizar el impacto que la pandemia por Covid-19 está teniendo en las personas con demencia y en sus cuidadores.

En la investigación, financiada por el Ministerio de Ciencia e Innovación, se recoge que cerca de la mitad de los españoles que cuidan de mayores con demencia reconocen que sus familiares han empeorado más rápidamente sus capacidades cognitivas (48%) y funcionales (49%) que antes de la pandemia.

Indican, además, que estas personas, con una edad media de 57 años y mayoritariamente mujeres, también están más tristes (34%), nerviosas (31%) y agresivas (15%), y admiten que ellos mismos (los cuidadores) han experimentado mayor miedo por el futuro de las personas a las que cuidan (64%), así como más ansiedad (57%) y número de conflictos con sus familiares (15%).

CUIDADORES VIRTUALES

El cuidador virtual es otro de los proyectos que han sido reconocidos. Se trata de un software de inteligencia artificial que han desarrollado profesionales sanitarios del Hospital Universitario La Princesa (Madrid) y la empresa Tucuvi Care, con el objetivo de realizar el seguimiento de las personas que han recibido el alta hospitalaria tras un ingreso hospitalario por Covid-19 mediante llamadas de teléfono realizadas por el cuidador virtual.

Hasta el momento, los resultados han sido muy positivos. Los autores del proyecto han evaluado la utilidad y aceptación del cuidador virtual y han llegado a la conclusión de que este asistente virtual, con tecnología de voz e inteligencia artificial, es percibida por los pacientes con una puntuación alta, de un 4 sobre 5, y que el 'software' identificaba que solo el 15 por ciento de las llamadas realizadas necesitaban una posterior actuación de enfermería, ayudando así a los profesionales a optimizar su tiempo.

En esta línea, también se ha valorado el proyecto realizado por Ubikare, un software de inteligencia artificial que permite identificar las necesidades prioritarias del 35 por ciento de la población mayor de 65 años y detectar si existe motivación de cambio a través de sesiones de estimulación física, cognitiva y comunitaria que ha llevado a cabo un grupo multidisciplinar, que realiza un seguimiento mensual.

PASTILLERO INTELIGENTE

Los impulsores de Inbizi Healthcare han creado Noa, un pastillero inteligente conectado a Internet y cuya función es evitar que el paciente se equivoque en la dosis y le permita conocer si está cumpliendo con el tratamiento. Los resultados de este gestor de medicamentos automático, que todavía no se está comercializando, permite que la salud del paciente aumente y que se refuerce su autonomía.

Por otro lado, tres investigadoras de la Universidad Pompeu Fabra y la Universidad de Barcelona, cuyo proyecto también ha sido reconocido, son las responsables de haber desarrollado una metodología para estudiar la demanda de cuidados en zonas con una gran proporción de población anciana y encontrar conexiones con la incidencia acumulada de casos de Covid-19.

Su objetivo ha sido identificar las áreas más desfavorecidas de Barcelona y revelar las claves para mejorar el sistema de atención. Los resultados de esta investigación indican que el número de casos positivos de virus hasta el final de la primera oleada es más correlacionado con el número de personas mayores que con el hecho de que vivan en residencias de ancianos. Señala, además, que tanto residencias como centros de día deben estar protegidos, principalmente en las primeras etapas de un brote, y que la asistencia a domicilio debe estar especialmente diseñada para aislar a la población frágil en el hogar, evitando así el contagio.

También pone de manifiesto la importancia de la tele-asistencia, que llega prácticamente al total de la población de riesgo, personas mayores y frágiles que viven solas, y que permite cubrir las necesidades básicas y apoyo de estos ciudadanos con el fin de evitar el contacto con la comunidad fuera de sus viviendas.

También ha sido reconocida la Universidad de Cantabria por llevar a cabo otra investigación con la que tres expertos en Economía de la Salud confirman que las desigualdades que existen en el uso de cuidados de larga duración son "preocupantes".

Los resultados, obtenidos con datos de la última Encuesta de Salud, Envejecimiento y Jubilación en Europa (SHARE), demuestran que los servicios informales, es decir, aquellos provistos por personas del hogar o externas, están más extendidos en aquellos hogares con niveles socioeconómicos más bajos, mientras que los cuidados formales, aquellos que tienen carácter profesional, son más frecuentes en aquellos con niveles más altos.

El trabajo subraya, además, que en situaciones en las que las necesidades de cuidado son iguales (similar tipo de enfermedad o discapacidad), los cuidados, tanto formales como informales, se concentran entre las personas con un nivel socioeconómico más elevado, un dato que pone de manifiesto que las personas con más enfermedades se ven desprotegidas cuando pertenecen a un nivel socioeconómico bajo.

Transición hacia la jubilación

Bizipoz, iniciativa igualmente reconocida, se centra en el envejecimiento activo y saludable, así como el conocimiento de sus empleados antes de finalizar su periodo laboral. También, para averiguar cómo se puede acompañar a un profesional hasta la jubilación.

El trabajo, que concluirá en enero, avanza algunas conclusiones. Precisamente, los empleados que trabajan en empresas que cuentan con este tipo de programas experimentan mayor bienestar, tienen una actitud más positiva en el trabajo, demuestran mayor grado de empleabilidad y están abiertos a nuevas oportunidades de aprendizaje y desarrollo. Las organizaciones también obtienen buenos resultados en términos económicos y de productividad y además mejoran significativamente la experiencia del empleado en su última fase laboral.