Actualizado 08/04/2015 12:11 CET

Un fármaco contra el Párkinson fomenta la generosidad

Ignacio Sáez y el topotecan
Foto: IGNACIO SÁEZ

MADRID, 25 Mar. (EUROPA PRESS) -

   La tolcapona, un fármaco actualmente indicado para tratar el Parkinson, aumenta los niveles de dopamina en el cerebro y altera el equilibrio neuroquímico de la corteza prefrontal, lo que puede conllevar que los pacientes sean más generosos y sensibles ante la desigualdad.

PARKINSON Y GENEROSIDAD

   Así se desprende de un trabajo de la Universidad de Berkeley liderado por el investigador español Ignacio Sáez, cuyos resultados ha publicado la revista 'Current Biology', que también cree que este trabajo puede abrir el camino al desarrollo de futuros tratamientos contra otros trastornos mentales en los que también esté implicada a la dopamina, como la esquizofrenia o la adicción.

   "Hemos dado un paso importante para saber cómo nuestra aversión a la inequidad está influenciada por la química de nuestro cerebro", ha reconocido Sáez.

   El fármaco, que se comercializa en España con el nombre de 'Tasmar', prolonga los efectos de la dopamina, una sustancia química del cerebro asociada con la recompensa y la motivación en la corteza prefrontal.

   En el trabajo, el equipo de Sáez analizó a un grupo de 35 participantes de los cuales, en dos visitas separadas, la mitad recibieron este fármaco y la otra mitad placebo. Y posteriormente, jugaron a un sencillo juego económico que consistía en repartir dinero entre ellos y un destinatario anónimo.

   Ninguno de los participantes, de los que 18 eran mujeres, sabían que las pastillas que les administraron contenían este tratamiento. Y según vieron tras analizar los resultados del juego, los que recibían la tolcapona repartían el dinero de manera más equitativa con desconocidos, lo que los hace menos tolerantes a la desigualdad.

   "Normalmente creemos que la imparcialidad es una característica estable, que forma parte de la propia personalidad", ha añadido Ming Hsu, coautor del trabajo, que sin embargo argumenta que el estudio muestra "cómo ese rasgo puede verse afectado sistemáticamente por la orientación de determinadas vías neuroquímicas en el cerebro".