Publicado 07/10/2021 07:29CET

Un fármaco anticoagulante, seguro para personas con ictus y aneurismas no rotos

Archivo - Round white pills and plastic pill bottle
Archivo - Round white pills and plastic pill bottle - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / A.KHORUZHENKO - Archivo

MADRID, 7 EUROPA PRESS)

Los fármacos anticoagulantes son el principal tratamiento para el ictus, pero a menudo no se recomiendan para las personas que tienen un aneurisma en el cerebro que no se ha roto. Ahora, un nuevo estudio concluye que estos aneurismas rara vez estallan tras el tratamiento con fármacos anticoagulantes, por lo que su uso puede ser seguro, según publican en la edición online de 'Neurology', la revista médica de la Academia Americana de Neurología.

"Estos resultados son emocionantes porque pueden ampliar la población que puede recibir estas terapias trombolíticas que pueden prevenir la muerte y la discapacidad de las personas con accidentes cerebrovasculares", destaca el autor del estudio Jyri Juhani Virta, de la Universidad de Helsinki, en Finlandia.

Para el estudio, los investigadores examinaron los registros de todas las personas con un ictus que fueron tratadas con fármacos anticoagulantes en un centro de ictus de Finlandia durante 15 años. Tras determinar cuántos tenían aneurismas no rotos, analizaron cuántas personas sufrieron un ictus hemorrágico, o una hemorragia intracraneal, causada por la rotura del aneurisma mientras estaban en el hospital después del tratamiento.

De las 3.953 personas del estudio, 132 tenían uno o más aneurismas no rotos. De los 155 aneurismas no rotos, 141 eran del tipo denominado aneurismas saculares y 14 eran aneurismas fusiformes.

Los aneurismas se rompieron tras el tratamiento, causando un ictus hemorrágico en sólo tres personas, el 2,3%. Los tres tenían aneurismas de gran tamaño denominados aneurismas fusiformes de la arteria basilar. Los tres fueron tratados con anticoagulantes después de su tratamiento y ninguno de los aneurismas de tipo sacular se rompió.

"Afortunadamente, hoy en día los anticoagulantes no se utilizan habitualmente en los primeros momentos después de un ictus isquémico, por lo que eso puede ayudar a reducir aún más este riesgo --añade Virta--. Nuestros resultados sugieren que el tratamiento trombolítico puede ser relativamente seguro para las personas con ictus isquémico, incluso si tienen aneurismas saculares más grandes que no se han roto. En el caso de las personas con aneurismas fusiformes de gran tamaño, debe tenerse en cuenta el tratamiento, ya que los anticoagulantes pueden aumentar el riesgo de rotura del aneurisma".

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