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MADRID 1 Oct. (EUROPA PRESS) -
La presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña, Sara Catrain, ha demandado pasar del voluntarismo y las experiencias personales a impulsar proyectos coordinados con los que los farmacéuticos puedan ayudar a más personas, después de que varios expertos hayan puesto en valor la función de la farmacia como radar de vulnerabilidad.
Así se ha expuesto en la mesa debate 'Farmacia que acompaña: cuidar personas, conectar comunidades', celebrada este jueves en el marco del 24 Congreso Nacional Farmacéutico, donde se ha subrayado la capacidad de los profesionales para identificar problemas sociosanitarios en colectivos vulnerables.
El jefe de la Misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Fernando Medina, ha puesto el foco en la atención de personas migrantes para enumerar las diversas barreras con las que se encuentra este colectivo cuando llega a un país, entre ellas, barreras culturales, informativas, la vulnerabilidad socioeconómica, el miedo y la desconfianza, que hacen muy difícil su integración en la sociedad a la que llega.
Frente a estas dificultades, ha puesto en valor la respuesta que ofrece la farmacia, que gracias a su proximidad y a que no necesita cita previa, se convierte en el primer lugar al que acuden para pedir ayuda. Estos momentos, según ha señalado, les permiten detectar vulnerabilidades, orientar y derivar.
El jefe del Servicio del Centro Nacional de Personas Desaparecidas (CNDES), Marcial Bravo, ha abordado el doble papel de los farmacéuticos en desapariciones, por un lado, desde la perspectiva de prevención, detectando factores de riesgo, como el deterioro cognitivo, y por otro, reactivo, colaborando cuando ya se ha producido una desaparición.
Para coordinar esta actuación, el ponente ha recordado que las farmacias cuentan con un protocolo impulsado por el Consejo General y el CNDES, que recoge una serie de indicadores de riesgo que permiten al farmacéutico identificar de forma precoz situaciones potencialmente relacionadas con una desaparición, como cambios bruscos de comportamiento, desorientación, aislamiento, exclusión social o entornos familiares conflictivos.
El protocolo también establece los procedimientos de actuación cuando la desaparición ya se ha confirmado, integrando a las farmacias como colaboradoras en las labores de localización. "Es un protocolo que va a salvar muchas vidas", ha resaltado Bravo.
ANTICIPARSE A RETOS FUTUROS
Con todo, la tesorera del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, Rita de la Plaza, ha aseverado que "hay que seguir trabajando en vulnerabilidades" ya identificadas y que continúan plenamente vigentes, como la violencia de género, la soledad, las desapariciones, las desigualdades en salud, las dificultades que encuentran determinados colectivos para acceder al sistema sanitario o el propio envejecimiento de la población.
En paralelo, ha subrayado que también "hay que anticiparse a otros retos que van a adquirir cada vez más importancia, como las emergencias y el impacto del cambio climático sobre la salud". En este punto, se ha referido a las olas de calor, los incendios, las inundaciones o situaciones extraordinarias como la pandemia o la situación en Ceuta.
"Son desafíos que nos muestran que necesitamos respuestas cada vez más coordinadas y sistemas sanitarios más resilientes", ha destacado, un aspecto en el que han coincidido todos los ponentes y respecto a lo que Sara Catrain ha enfatizado la necesidad de dotar a los farmacéuticos de "los mecanismos, las herramientas y las estructuras para que la persona que necesita un recurso lo tenga", de manera que los profesionales no solo detecten e informen, sino también deriven.