Publicado 30/05/2022 14:17

Los farmacéuticos de AP reivindican su papel en la revisión y corrección de estudios sobre medicamentos

Archivo - Paracetamol.
Archivo - Paracetamol. - ISTOCK - Archivo

MADRID, 30 May. (EUROPA PRESS) -

Los farmacéuticos de Atención Primaria (AP) reunidos en el 25º Congreso de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP), han reivindicado su papel en la revisión y corrección de estudios científicos sobre medicamentos.

Tal y como han explicado, la limitación de espacio en las investigaciones científicas sobre nuevos medicamentos deja fuera de lo que se hace público numerosa información valiosa y abre la puerta a que, en función de determinados intereses, algunos datos se hagan públicos o no.

Una vez que el medicamento objeto de investigación ha sido aprobado para su uso o para una nueva indicación por las agencias reguladoras, estas agencias hacen público un informe, conocido como EPAR, en el que se sintetiza, a modo de resumen, la información sobre el fármaco en cuestión.

Desde hace algún tiempo, sin embargo, empujadas por las nuevas normativas de transparencia, las agencias reguladoras de medicamentos están permitiendo poco a poco el acceso a los 'clinical study report', es decir, al informe extenso del estudio clínico que proporciona muchos detalles sobre los métodos y resultados del mismo.

"Cuando uno accede a esa información habitualmente ve que adquiere una idea de lo que pasa con el fármaco que, en ocasiones, es muy diferente a lo que se ha publicado en las revistas científicas", sostiene Juan Erviti, farmacéutico de AP de la Sección de Innovación y Organización del Servicio Navarro de Salud y director del Centro Cochrane Asociado de Navarra.

Durante su intervención en el 25º Congreso de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP), Erviti ha destacado que este acceso a los 'clinical study report' permite, por un lado, usar esta información con fines de evaluación del medicamento, "algo muy interesante y que desgraciadamente no se está haciendo en España"; y, por otro, el uso de esa misma información para, en caso de que lo analizado en los 'clinical study report' no coincida con lo publicado en las revistas médicas, "intentar corregir esas publicaciones para que se ajusten más a lo que realmente ocurrió en el ensayo".

En ese sentido, el farmacéutico de AP ha destacado la iniciativa internacional RIAT, que trabaja en el abordaje del sesgo en la forma en que se informa la investigación científica, con el objetivo de brindar información más precisa a los pacientes y a otros tomadores de decisiones de atención médica.

"Es una actividad muy importante porque, al final, si nosotros manejamos información imprecisa e, incluso, a veces falsa, nuestras recomendaciones no van a ser adecuadas y pueden llegar incluso a ser perjudiciales para la salud de la gente. Por eso hay que ser rigurosos", reflexiona el experto.

PROYECTOS RIAT

Precisamente, Erviti ha puesto durante su intervención dos ejemplos de proyectos RIAT llevados a cabo desde el Servicio Navarro de Salud y que ahora mismo se encuentran en fase de publicación. El primero de ellos está relacionado con el plasma rico en plaquetas, un tratamiento terapéutico en auge.

"Hicimos una revisión sobre el tema y vimos que todos los ensayos menos uno eran negativos y aseguraban que el tratamiento no era eficaz", explica Erviti, que asegura que, a partir de esa contradicción, accedieron a los datos originales del ensayo clínico discordante y observaron que había habido un cambio respecto al protocolo inicial del estudio.

El segundo de los proyectos RIAT está relacionado con un fármaco inyectable para el colesterol, evolocumab, en el que comprobaron que los resultados del 'clinical study report' diferían mucho de la publicación original en una revista científica.

"Queremos que la revista publique una recomposición de los datos de mortalidad, porque hemos visto que las causas de mortalidad publicadas en el ensayo tienen poco que ver con lo que ocurrió en la realidad. El número de muertes por causas cardiovasculares, infartos, etc. fue mucho más alto del que realmente informaron, así que cabría la posibilidad de que quizás haya algún aspecto cardíaco de este fármaco todavía no muy aclarado", manifiesta Erviti.

Para el experto, este tipo de trabajos son "un paso relevante para conseguir información más transparente y objetiva que pueda dar pie a unas decisiones terapéuticas más sensatas y ajustadas a la realidad".

En ese sentido, destaca que esta tarea de acceso y revisión de los documentos de fármacos para evaluar mejor los medicamentos "debe ser muy considerada por los farmacéuticos de AP y por todos aquellos profesionales sanitarios que quieran hacer una evaluación rigurosa de los medicamentos", ya que "supone un paso adelante en la calidad de evaluación".

"Tradicionalmente, los farmacéuticos de AP han estado muy involucrados en las tareas de evaluación del medicamento, así que hay que hacer un esfuerzo por subirse a este tren y trabajar en él, porque, además, cuanto más farmacéuticos de AP estemos metidos en este tema, más motivos habrá para que las agencias reguladoras faciliten cada vez más información y caminemos hacia un sector del medicamento cada vez más transparente", ha concluido Erviti.