Un estudio identifica 24 'cascadas de prescripción' que hacen que los mayores tomen medicamentos innecesarios

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Publicado: viernes, 11 septiembre 2026 7:59

    MADRID, 11 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Algunos medicamentos comunes, desde estatinas hasta suplementos de hierro, están desencadenando silenciosamente una serie de prescripciones en cadena que llevan a los adultos mayores a tomar medicamentos sin saberlo para tratar los efectos secundarios de otros fármacos.

    Esto es lo que ha desvelado una investigación del Sinai Health (Canadá), publicada en 'BMJ' y dirigida por la doctora Paula Rochon, directora de Investigación del Centro Weston y O'Born para la Salud de la Mujer Madura en Sinai Health en Toronto.

El estudio ha revelado que ciertas combinaciones de medicamentos son un factor común pero no reconocido que contribuye a los daños relacionados con los medicamentos a nivel poblacional y añade costes innecesarios al sistema sanitario.

    Una cascada de prescripción potencialmente inapropiada (PIPC, por sus siglas en inglés) ocurre cuando un efecto secundario de un medicamento se confunde con un nuevo problema de salud, lo que lleva a una nueva prescripción que podría no haber sido necesaria. Un ejemplo común señalado en el estudio involucra los antiinflamatorios no esteroideos (AINE).

Estos medicamentos, comúnmente recetados para el dolor, se asocian con un aumento de la presión arterial, lo que puede llevar a una nueva prescripción para la hipertensión, en lugar de una revisión del medicamento original para el dolor. Los adultos mayores son especialmente vulnerables a este patrón porque tienen más probabilidades de tomar varios medicamentos a la vez, debido a que padecen múltiples afecciones, lo que dificulta tanto para los pacientes como para los médicos relacionar un nuevo síntoma con un medicamento ya existente.

   "Estas secuencias de eventos son comunes, pero a menudo se pasan por alto en la práctica clínica", plantea la doctora Rochon. "Saber qué medicamentos está tomando, cuándo se comenzaron a tomar y para qué indicación es importante para identificar posibles cascadas de prescripción que pueden ser problemáticas".

   El estudio reunió a un equipo interdisciplinario e internacional de colaboradores y líderes en la prescripción de medicamentos y la investigación en medicina geriátrica de Estados Unidos, Bélgica, Italia, Israel e Irlanda, junto con los investigadores de Sinai Health.

   Con la experiencia de 12 panelistas internacionales especializados en medicina interna, geriatría y farmacología clínica, el equipo de investigación creó previamente una lista de 65 cascadas de prescripción potencialmente inapropiadas (PIPC, por sus siglas en inglés).

Utilizando esta lista y datos de prescripción a nivel poblacional del ICES, el instituto de datos de salud de Ontario, en colaboración con Lavina Matai y Zhiyin Li, los investigadores examinaron cada PIPC en función de tres factores: la frecuencia del fármaco inicial en la población, la frecuencia con la que se administraba el segundo fármaco y la fuerza del vínculo entre ambos. Este análisis les permitió identificar las 24 cascadas de prescripción potencialmente inapropiadas más comunes en la población y con potencial para causar daño.

   Para la doctora Rochon, los hallazgos ponen de manifiesto una brecha que se abre silenciosamente, receta tras receta. "Nos preocupa que con demasiada frecuencia se pasen por alto estas conversaciones entre el médico que prescribe el medicamento y el paciente, por lo que la gente no reconoce la secuencia de eventos ni que estos estén interconectados", advierte.

   Cerrar esa brecha implica que los médicos deben considerar el historial farmacológico en cada consulta, no solo qué medicamentos toma el paciente actualmente, sino también por qué se inició cada uno y si el siguiente era realmente necesario.

    Este trabajo cobra especial relevancia para las mujeres maduras, ya que tienden a padecer más enfermedades crónicas que los hombres a lo largo de su vida. A las mujeres maduras se les recetan más medicamentos y experimentan más efectos adversos. Al tomar varios medicamentos a la vez, corren mayor riesgo de que un efecto secundario se confunda con un nuevo diagnóstico en lugar de identificar su origen.

   Los hallazgos del equipo apuntan a pasos a seguir prometedores. El primero tiene que ver con la tecnología.

Las herramientas automatizadas de apoyo a la toma de decisiones clínicas podrían detectar una cascada de prescripciones en tiempo real y solicitar una revisión antes de añadir una nueva receta. Esta información podría utilizarse de diversas maneras automatizadas para ayudar a los médicos a identificar estas cascadas de prescripciones potencialmente inapropiadas en el punto de atención.

El siguiente paso consiste en optimizar el papel de los farmacéuticos como parte del equipo de atención e integrarlos más directamente en el proceso de prescripción junto con los médicos. Su experiencia puede ayudar a identificar estas cascadas de prescripciones potencialmente inapropiadas para su posterior evaluación. DOI

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